Crece la desesperanza en la construcción por la falta de obras en Jujuy
Referente de los trabajadores del sector espera que el gobernador tenga un salvavidas para la actividad.
- Por la incertidumbre nacional (y la paralización de obras) crece el desánimo y la desesperanza en el sector de la construcción.
- A pesar de la situación, los sindicalistas locales esperan que el gobernador Sadir tenga un salvavidas para la actividad en Jujuy.
Que haya más de 6.000 desocupados (de hecho son casi 7.000) en la construcción en Jujuy es solo una parte de los problemas que tiene el sector no solo en nuestra provincia sino a nivel nacional: a la paralización de la obra pública se suma la escasez de iniciativas privadas, lo que llevó a dirigentes locales de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) al despacho del vicegobernador para pedir cualquier tipo de ayuda que se pueda otorgar desde el Ejecutivo.
La esperanza mayor es encontrarse con el Gobernador Carlos Sadir y que este tenga un salvavidas para la actividad, en la forma de obras, convenios, proyectos o cualquier otra cosa que involucre a la construcción.
El titular de la delegación jujeña de la UOCRA, Ramón Neira, dijo directamente que la situación actual del sector es preocupante por la paralización de la pobra pública y la falta de trabajo. El aumento en paritarias del 20% en enero fue solo una bocanada de aire y aunque las paritarias son nacionales y se podrían negociar mejoras salariales mensualmente, la perspectiva no es la mejor.
“Tenemos una desocupación importante en Jujuy; nos reunimos con el vicegobernador y buscamos una audiencia con el gobernador para ver qué viene”.
Muchas obras mineras que finalizaron dejaron a los obreros buscando trabajo y esperando que surjan proyectos; “si bien en Jujuy se trabaja en obras con fondos provinciales hay obras importantes que se siguen realizando. Había un poco de demora en el pago por la transición de gobierno”, dijo Neira. También recalcó que hay obras en 42 escuelas, y a 10 trabajadores por obra, 420 familias aun se mantienen en el ruedo, pero siempre con la amenaza de la Espada de Damocles de la finalización de obras.
Las obras particulares se redujeron por los precios de los materiales, y la realidad de los obreros de la construcción es que son “trabajadores golondrina; mientras dura la obra, dura la labor, pero nos preocupa saber los proyectos que se vienen en la provincia”.