De las medidas anticipadas al colapso sanitario y las muertes en los domicilios. El caso de Jujuy es el claro ejemplo de lo que ocurre cuando las palabras no se respaldan con acciones y hoy el resto del país mira con indignación como algunas familias salen a cavar pozos en Perico para enterrar a sus seres queridos mientras denuncian abandono de persona. Un cuadro realmente desolador.
Unos meses atrás las autoridades de Salta tuvieron una serie de cortocircuitos con el mandatario Gerardo Morales cuando la intención de nuestros vecinos era la de descomprimir los controles y los pasos entre ambos territorios facilitando el turismo interno. Ahora, en cambio, la vigilancia es estricta y Salta permanece completamente blindada mientras refuerza con el ejército sus fronteras con Bolivia.
Un artículo periodístico del medio Informate Salta describe la preocupación que genera lo ocurrido en nuestro territorio y el temor a que se replique en otros lugares.
Bajo el título “Coronavirus: El gran desafío de Salta es no ser el próximo Jujuy” la nota repara en el dramático y abrupto cambio de situación en Jujuy, algo que le atribuyen a “una serie de descuidos”
“La realidad de Jujuy, tan cerca, nos pone en alerta roja. No debemos delegar toda la responsabilidad en las autoridades, hay una gran parte de cumplimiento personal en esta pandemia”, remarca.
En Salta hasta la fecha, hay 481 casos confirmados y sólo 6 fallecidos.