Cooperativas y preocupados auditores
Las cooperativas surgieron hace muchos años en Europa, donde nacieron casi todas las expresiones del capitalismo, para extender los beneficios del sistema a quienes no contaban con capital suficiente para iniciar sus propias empresas.
Se trata de una expresión del capitalismo, por lo cual no es un invento extraño al sistema en el que vivimos desde que se fundó Argentina, por lo que no hay motivo para que un funcionario de la Auditoría General de la Nación, que ya lleva fácilmente unos 40 años en la política, salga a los medios de comunicación a pedir públicamente que las cooperativas rindan cuentas. Esta posición de inusitada liviandad puede entenderse si proviene de un novel en estas lides o bien de un oportunista.
Las cooperativas tienen las mismas responsabilidades que cualquier sociedad comercial. Sus actos se rigen con las reglas que cualquier empresa privada, que realiza sus actividades en la República Argentina.
Algunos memoriosos recuerdan cuando la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, presionó hasta más no poder a los cooperativistas que cobran el estacionamiento en la ciudad, exigiendo que reingresaran a unos socios, que la asamblea de cooperativistas, había decidido separar de la institución.
En la Ley de Cooperativas están contempladas situaciones como estas, es más, legalmente las cooperativas están habilitadas por ley a separar de la organización a algunos de sus socios; está normado debidamente y en caso de alguna violación a la normativa están los organismos pertinentes.
En aquella oportunidad, inclusive algunos concejales pedían a gritos una intervención a la cooperativa, lo que es por demás extraño, ya para ello hay un órgano de aplicación, que entre sus facultades no está contemplada la intervención.
Hoy nuevamente de una manera oportunista pretenden arrojar sospechas sobre estas instituciones, que con mucho trabajo y dedicación muchos hombres y mujeres intentan sobrevivir en esta selva que es la sociedad de consumo en que nos desenvolvemos.
Lo triste es que lo hace un funcionario de la Auditoría General de la Nación, cuya misión es cuidar que los dineros de los argentinos que manejan los gobernantes lo hagan dentro de la ley.
Pero no tiene facultades con las instituciones privadas; para ello existen otros órganos, capaz que más eficientes, porque no nos enteramos por los medios a quiénes van a auditar.
A los menos desprevenidos esto les huele a campaña electoral, pero a los que están apurados y ocupados con sus propios problemas capaces que se tragan esto de que hay por fin un funcionario preocupado, por lo que sucede en nuestra ciudad.
Pero sabemos que sólo son fuegos de artificio; sirven para embarrar la cancha. Si este auditor estuviera realmente preocupado por lo que pasa en la construcción de viviendas a través de cooperativas, bueno hubiera sido que sus jefes políticos visiten el IVUJ, órgano rector en estas cuestiones, donde al menos deberían tener todas las respuestas a las dudas planteadas.

