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Conflicto en puerta por el bono de fin de año en Jujuy

Cuando gremios y Gobierno vuelvan a sentarse para discutir la recomposición salarial del presente año, los trabajadores deberán saber que esa última cuota forma parte del acuerdo al que arriben. Sin embargo, parecen no dispuestos a aceptar esta propuesta que sí habían aceptado con Fellner.

Cuando parecía que la negociación entre los gremios estatales y el Gobierno de la provincia por la denominada "ayuda extraordinaria" de fin de año se cerraba en paz, apareció una diferencia que abre la puerta al primer conflicto estatal del nuevo Gobierno.

Tras una serie de encuentros, funcionarios y sindicalistas lograron ponerse de acuerdo en el monto que el Gobierno abonará a los trabajadores del estado como ayuda extraordinaria: 4.000 pesos, pagaderos en tres cuotas, dos de 1.200 pesos y una última de 1.600 pesos.

Pero el foco de conflicto aparece en este último punto. Tal como lo realizó la gestión anterior, el Gobernador y su equipo pretenden que la última cuota de 1.600 pesos sea tenida en cuenta a la hora de discutir el porcentaje de incremento salarial de 2016.

Es decir, cuando gremios y Gobierno vuelvan a sentarse para discutir la recomposición salarial del presente año, los trabajadores deberán saber que esa última cuota forma parte del acuerdo al que arriben.



Tal condición había sido aceptada por los trabajadores cuando del otro lado de la mesa se sentaban Alberto Matuk, Ricardo Pierazzolli y otros funcionarios que respondían a Eduardo Fellner. Gerardo Morales, como nuevo mandatario, pretende el mismo trato. Sin embargo, los dirigentes gremiales intentan argumentar que la situación es distinta, y que pretenden otra postura del nuevo Gobierno.

Aseguran que la negociación se cerró en forma unilateral y ya anunciaron sus estados de alerta y movilización pretendiendo mejorar la propuesta planteada. El Gobierno fue tajante: fueron tolerantes con Fellner, deben serlo con esta gestión.

Pero los sindicatos, al parecer, no piensan aceptar que la última palabra la tenga el Gobierno. Así, el primer conflicto estatal de la era Morales comienza a cobrar forma.