Camas críticas: Jujuy falló donde no había que fallar
- Las terapias intensivas de Jujuy continúan saturadas.
- Se compraron equipos, pero hubo falta de previsión en el recurso humano.
- El gobierno omite sistemáticamente brindar información sobre el tema.
Con la pandemia de coronavirus acelerándose en Argentina, en las provincias del país queda expuesto un indicador clave que los gobiernos siguen de cerca: la ocupación de las unidades de terapia intensiva (UTI).
Jujuy fue el primer distrito del país en el que las UTI se vieron saturadas.
Fortalecerlas, ampliar su capacidad y velar por el resguardo del recurso humano entrenado para trabajar en ellas, se planteó como objetivo primordial durante el tiempo en el que la sociedad se recluyó en sus domicilios para atenuar el impacto de la enfermedad. Transcurrido ese período, la gestión de los gobiernos puede medirse entre otras cosas, por la efectividad con la que alcanzaron ese objetivo.
El desempeño del gobierno provincial quedó expuesto por este indicador: durante los tres meses en los que la provincia no tuvo circulación comunitaria del virus – entre marzo y junio – el gobernador Gerardo Morales aseguraba que el sistema de salud estaba preparado, mientras anunciaba aperturas de actividades económicas, ofrecía Jujuy como plaza de entrenamiento para equipos de fútbol de primera división y aseguraba que la provincia estaba en condiciones de recibir pacientes de otras provincias.
Desde el 16 de junio, fecha en que se comenzaron a reportar los primeros casos del impactante brote de COVID 19 en la provincia del norte, las camas críticas se colmaron de pacientes y el recurso que debía soportar el peso de la pandemia se agotó rápidamente.
Oficialmente, el gobierno informó durante meses en los informes del Comité Operativo de Emergencia (COE) que conduce el gobernador Morales, que las camas críticas disponibles eran 172, de las cuales 120 estaban equipadas con respiradores artificiales según aquella versión. No se informaba durante ese período la cantidad de recursos humanos, médicos, enfermeros y kinesiólogos, disponibles para operar en las UTI.
El médico intensivista Miguel Salva, responsable de la filial Jujuy de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), informó que el plantel de especialistas en la provincia era escaso, con apenas 54 médicos, y que para cubrir el esquema que planteaba el gobernador Morales en los informes del COE, hacían falta por los menos 50 médicos más.
El 9 de agosto, el propio Morales en el COE, admitió que de las 172 camas críticas en realidad sólo 58 estaban operativas y 54 ya estaban ocupadas. A partir de ahí, el gobierno omitió sistemáticamente actualizar el dato, pese a las insistentes preguntas de este medio.
En el último informe del COE, tanto Morales como su ministro de salud, Gustavo Bouhid, mencionaron que las obras sociales deben garantizar la internación domiciliaria de pacientes con coronavirus, en un reconocimiento implícito de que no se consiguen plazas en el sector público ni privado del sistema de salud jujeño, algo que decenas de pacientes en Jujuy corroboran cada día y muchas veces expresan en redes sociales.
La conclusión evidente entonces es que, aunque el gobierno provincial pudo haber realizado una inversión en recursos físicos para los hospitales – esencialmente el San Roque y el Pablo Soria – no previó que sin recursos humanos – médicos intensivistas, enfermeros, kinesiólogos – ese esfuerzo quedaba incompleto.
La debilidad de las Unidades de Terapia Intensiva, con el personal con altos índices de born out (síndrome del quemado), por sí mismo no explica el desborde actual del sistema sanitario pero es un reflejo de él. Durante meses el gobierno creyó haber controlado la situación para luego sorprenderse.
“Jujuy sólo está en la orilla de un tsunami que va a afectar a todas las provincias”, dijo Bouhid durante el último informe del COE, en el que se quejó del tratamiento que se lleva su gestión en ciertos medios locales y de llegada a todo el país.
Sin adjetivaciones, los seis meses de pandemia encontrarán a Jujuy con indicadores que otros gobiernos vigilan con celo y que en la provincia se vieron desbordados:
- 288 fallecidos (tercera a nivel país).
- Tasa de letalidad: 2,86% (2,1% promedio país)
- Tasa de mortalidad: 384 muertos por millón de habitantes (el promedio país es de 225 muertos por millón de habitantes).
- Unidades de Terapia Intensiva disponibles: 58 en el sector público (último dato oficial) con saturación del sistema.