Argentina, en la antesala del narcoestado
Combatir el narcotráfico es uno de los objetivos que se ha planteado el gobierno nacional.
Durante la última década el problema fue minimizado y en algunos casos hasta contó con complicidad de los poderes del estado.
Dicen los especialistas que el proceso que se fue desarrollando es parecido al que tuvo lugar en países como México y Colombia, donde las mafias le han ganado a la seguridad estatal y pasaron a formar parte del poder.
El punto de partida es la crisis social: el tejido se quiebra y el delito muta ante la fragilidad de las personas: los delincuentes se transforman en narcotraficantes que reclutan y a la vez abastecen a personas vulnerables, en su mayoría menores de edad.
Para poner un freno al avance de la droga el gobierno ha dado un primer paso que no es menor: reconoció la gravedad del problema y se propone enfrentarlo.
Sin embargo, por ahora esto no es suficiente. De acuerdo a la mirada de especialistas, el plan de trabajo para desarticular la fabricación y circulación de la droga en el país, aún no logra la eficacia necesaria para mostrar algún resultado.
Con el objetivo de afinar lo que por ahora son buenas intenciones, es que se desarrollaron las jornadas de lucha contra el narcotráfico en la región.
Con la presencia de funcionarios nacionales, jueces, policías y autoridades en materia de seguridad se reúnen durante toda una jornada para idear el plan más efectivo para comenzar la lucha.
El resultado, deberá esperarse en etapas.
Mientras tanto la realidad en los barrios sigue siendo dura.
Cientos de chicos son presa fácil de las adicciones y de los delincuentes que hacen del consumo de droga un negocio.
El narcotráfico y el narcomenudeo, son el proyecto de poder que se sirve de ellos.