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A un año del desastre en educación, el Gobierno hace un balance

Según reconoció el propio gobernador, Gerardo Morales, el ministerio de educación representó para la nueva gestión el área más problemática, donde se produjeron los mayores desaguisados con el dinero público.

De manera incomprensible, uno de los ministerios más importantes de un gobierno por su rol clave en la formación de los ciudadanos, fue convertido en una caja para hacer clientelismo político, de la que se sirvieron dirigentes gremiales y punteros de barrio, que daban de alta cargos como si fueran caramelos, como fue señalado en alguna oportunidad por quienes conocían los movimientos internos.

Aún hoy, la ex ministra Florencia Gellmeti afronta cargos en su contra en la justicia, y en las últimas horas el Tribunal de Cuentas ratificó la acusación realizada en uno de los numerosos expedientes en los que señalan a la funcionaria por supuesta malversación de fondos.

Lo cierto es que el despilfarro de los recursos públicos pareció impune durante la gestión que compartió el binomio Rodolfo Tecchi – Florencia Gellmetti.

En ese contexto, el nuevo gobierno debió emprender un camino hacia la normalización del sistema educativo.

Hoy, la Ministra Isolda Calsina concurrirá una vez más a la legislatura provincial para explicarle a los diputados provinciales qué es lo que hizo su equipo con la compleja herencia y cuáles fueron los resultados obtenidos.

Entre sus logros, se contarán el regreso a las evaluaciones rigurosas para conocer con certeza la calidad de la educación que se brinda en la actualidad. El operativo aprender es el exponente de ello.

Pero además, el freno a los gremios, que, descontrolados, utilizaron los cargos docentes como moneda de cambio y el camino hacia el orden, podrán contarse en la columna del haber.

Educación registra 60 mil empleados, el doble que la provincia de Salta. El gran desafío es que todos se pongan a trabajar en la excelencia del servicio esencial que deben brindar.