Jujuy | Juicio a Milagro Sala

A la espera de la sentencia, Jujuy se llena de violentos

La escena se repite en la Capital jujeña. Numerosos personajes, reconocidos en la época de poder K, llegarán hacia el juzgado federal donde se conocerá esta tarde el primer veredicto de una de las tantas causas que tienen como acusada a Milagro Sala.

En este caso, se trata del violento escrache que sufrió el entonces senador Gerardo Morales en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, cuando junto al auditor general de la nación, Leandro Despouy, se disponían a realizar una disertación crítica sobre el manejo de los recursos públicos que hicieron durante una década las organizaciones sociales.

Para reclamar la inocencia de Sala, las voces más fuertes que se escucharán serán oriundas de otras provincias, como ha sido costumbre durante todo el proceso desde que la dirigente perdió poder político y debió comparecer ante la justicia.

Entre los nombres se acercarán hasta el juzgado esta tarde se especulaba con la presencia del reconocido piquetero, polémico por su perfil agresivo, Fernando Esteche, líder de la incendiaria agrupación “Quebracho”.

También llega a Jujuy el célebre ex secretario de comercio de la nación, Guillermo Moreno, famoso por una gran cantidad de escándalos, entre los que se destacan patoteadas a personas por televisión, reuniones con empresarios a los que les llevó guantes de boxeo, y hasta dicen, un revolver. Esa era la forma de persuadir a los empresarios del ex funcionario kirchnerista durante sus años en el poder.

Además retornarán el ex diputado y actual secretario de derechos humanos, Horacio Pietragalla, desconocido en Jujuy hasta el miércoles pasado, cuando saltó a la fama por asestarle una trompada a un trabajador de la policía de Jujuy, al que le lastimó los labios.

Luego, no conforme con la agresión, lo acusó de manosear a una mujer.

Ni las cámaras que filmaban la escena, ni ningún otro testigo, acompañaron la versión de Pietragalla.

Sólo se vio su cobarde golpe contra una persona que, con seguridad, no tiene ni el poder político ni la fortuna que el funcionario, quien paradójicamente tiene a su cargo la defensa de derechos esenciales.

Junto a ellos, seguramente numerosos dirigentes políticos, diputados o funcionarios, todos empleados públicos, llegarán en forma prepotente a intentar saltar vallas, insultar trabajadores o violar dispositivos de seguridad, necesarios para un acontecimiento simbólico para todos los jujeños: el veredicto de la justicia luego de haber juzgado un acto violento.