Política | Javier Milei

Elecciones paranormales

El fracaso de las encuestas y las predicciones electorales en las elecciones argentinas ha vuelto a sorprender.

La liebre volvió a salir de la chistera, confundiendo a todos. En esta ocasión, podemos decir que votar fue un acto de fe para muchos, ya que no se pudo atribuir la victoria de unos ni la derrota de otros a la economía, la corrupción o la inseguridad ciudadana.

En un contexto tan deteriorado como el argentino, con las expectativas ciudadanas por el suelo, el candidato y ministro de Economía logró imponerse de forma contundente frente al economista libertario. Este último, defensor del liberalismo austríaco, buscaba derrumbar los pilares que sostienen al Estado argentino, lo cual supondría una hecatombe para muchos.

La victoria de Sergio Massa en la primera vuelta se debió, en parte, al andamiaje territorial peronista y a su capacidad para resaltar las amenazas que representaba la candidatura de Javier Milei para lo público y para las libertades recientemente conquistadas. Patricia Bullrich, tercera en discordia, erró en su estrategia al no identificar correctamente a su enemigo y dejar ese trabajo en manos de Massa.

La candidatura de Bullrich también fue afectada por el enfrentamiento interno en el partido Juntos, lo cual debilitó su liderazgo y su capacidad para ilusionar a los votantes.

Ahora, las especulaciones sobre la identidad del futuro presidente comienzan a surgir. Massa necesita sumar votos de otros candidatos para alcanzar el 50% de apoyo popular, mientras que Milei debe aglutinar al espectro antikirchnerista. Sin embargo, los mayores enemigos de ambos candidatos son ellos mismos, por lo que el resultado dependerá de su desempeño.

En definitiva, Massa se presenta como un político más hábil y con más cintura que Milei, lo cual podría darle una ventaja en el balotaje. Sin embargo, nada está asegurado y el resultado final dependerá de cómo se desempeñen en esta etapa crucial de la campaña electoral.

Indudablemente, esta segunda vuelta electoral en Argentina será un nuevo capítulo en la historia política del país. Las garantías del pasado ya no pueden ser tomadas como seguras, ya que atravesamos tiempos inciertos donde la economía se encuentra tironeada desde todos los flancos. La inflación y la volatilidad del dólar son solo algunas de las preocupaciones que añaden tensión a este momento crucial.

La sorpresa nos ha acompañado en las dos instancias previas de este proceso electoral y nadie, excepto las encuestas, puede afirmar que no se repetirán los giros inesperados. Sea quien sea el vencedor en esta segunda vuelta, Argentina se enfrentará a tiempos difíciles. La incertidumbre que se extenderá hasta el 19 de noviembre, día en que se celebrará la segunda vuelta, agudizará aún más las tensiones económicas y aumentará la incertidumbre en el país.

Pero nuestras dificultades no terminan aquí. Una vez que el nuevo presidente sea anunciado, hasta el 10 de diciembre, fecha de inicio de su mandato, las cosas no serán fáciles. Sin embargo, las verdaderas dificultades comenzarán a partir de entonces, en condiciones casi imposibles para garantizar la gobernabilidad. La irrupción de La Libertad Avanza ha fragmentado aún más el parlamento, lo que requerirá habilidades diplomáticas excepcionales para alcanzar consensos y aprobar las leyes necesarias.

Hasta ahora, alcanzar consensos ya era complicado en un panorama político dominado por la polarización. El futuro de las principales fuerzas políticas será determinante para la gobernabilidad en los próximos años. ¿El liderazgo peronista/kirchnerista seguirá prevaleciendo, especialmente después de su victoria en la provincia de Buenos Aires? ¿Massa asumirá el control del partido sin delegar sus responsabilidades? Por otra parte, ¿seguirán unidos los macristas y radicales, o el andamiaje construido en el pasado reciente se derrumbará?

Al igual que ocurrió en las PASO, las predicciones nuevamente fallaron y las elecciones se alejaron de la normalidad. A diferencia de otros países de América Latina, donde el voto castigo hacia los oficialismos ha estado presente, en Argentina prevaleció el miedo al abismo y el temor a lo desconocido. La maquinaria clientelar del peronismo demostró su eficiencia, frenando así el sentimiento de desastre inminente.

Sergio Massa aseguró que su victoria permitiría poner fin a la polarización. Sin embargo, la pregunta que surge es si podrá cumplir con su promesa, una promesa que Alberto Fernández fue incapaz de honrar. Y si, por otro lado, Javier Milei se alza con la victoria, la sensación de vértigo será aún mayor, a menos que logre convencerse (o lo convenzan) de que sus estridencias y salidas de tono no son suficientes. Necesitará cambiar su discurso y articular un programa con propuestas concretas.

Por lo tanto, ya sea Milei o Massa el elegido en estas elecciones extraordinarias, los desafíos más complicados están por llegar. Nos encontramos en una coyuntura en la que ambos candidatos han demostrado ser admiradores del pensamiento mágico y las soluciones simplistas. Es hora de alejarnos de las mariposas amarillas y enfrentar la realidad con pragmatismo y responsabilidad.

En la entrevista de Javier Milei con Esteban Trebucq para el canal América24, que tuvo lugar previo al balotaje del 19 de noviembre, se generó una serie de reacciones. Los referentes de distintos ámbitos expresaron su descontento, sorpresa y enojo ante los comentarios del economista, quien admitió sentirse incómodo en ciertos momentos de la entrevista debido al bullicio detrás de cámaras.

Carlos Maslatón, ex aliado de Milei en la Libertad Avanza, manifestó su preocupación al afirmar que parece que el economista ha perdido por completo la cordura entre la desastrosa derrota electoral del domingo y su entrega a Macri. Consideró que esto representa una grave situación institucional para Argentina.

Maslatón continuó diciendo que lamenta por aquellos que confiaron sinceramente en Milei hasta el último momento y aseguró que el político ha traicionado al liberalismo y se ha volcado al fascismo en cada uno de sus actos y declaraciones. Lo acusó de mentir, estafar y cerrar trato con Macri, lo cual ve como el final de su carrera política.

Ante este escenario inesperado, Trebucq le ofreció a Milei la oportunidad de explicar nuevamente su idea, pero el candidato se negó y destacó que esperaba haberla explicado correctamente a pesar del ruido. Los allegados a Milei explicaron que al comienzo de la entrevista, hubo un paro sorpresivo del gremio de trabajadores del canal que llevó a algunos técnicos a abandonar sus tareas repentinamente, lo cual causó cierta falta de organización en el aire.

Sin embargo, la entrevista continuó normalmente y no se mencionó nuevamente el tema, excepto al final de la charla cuando Trebucq preguntó si Milei se había sentido cómodo. Milei respondió que sí, pero admitió que le costó mucho debido a las circunstancias mencionadas. Trebucq mencionó que Milei le había contado por WhatsApp lo que estaba sucediendo y decidió no hacerlo público por respeto a los trabajadores del canal.