Jujuy | investigación

Once imputados por el crimen en el penal de Gorriti

Fueron detenidos en las últimas horas por orden de la fiscalía; el hecho ocurrió el pasado 6 de diciembre y generó conmoción en la penitenciaría.

La sangre llegó al río en la unidad penitenciaria de barrio Gorriti y lo que en principio aparentó ser un suicidio culminó con 11 pedidos de detención para personas imputadas por el delito de homicidio simple, a raíz de la muerte del interno Nelson Cardozo, cuyo cadáver apareció en su celda el pasado 6 de diciembre. 

Entre los detenidos se encuentra el subdirector del servicio penitenciario, Diego Ruíz, quien se encontraba a cargo de la institución el día en el que se produjeron los hechos. 

Cardozo se encontraba detenido con prisión preventiva, acusado de un homicidio ocurrido en 2014. Fue hallado sin vida en el interior de su celda en la mañana del 6 de diciembre de 2016, con signos de estrangulamiento.   

La primera versión surgida desde el lugar daba cuenta de un suicidio. Sin embargo, ni su familia ni el resto de los internos le daba crédito a esa hipótesis. 

La autopsia fue tajante: Cardozo había muerto por una asfixia mecánica, lo que hizo presumir a la justicia que fue ahorcado por otra persona. 

La fiscalía de investigación lanzó una seria advertencia por la demora en la que incurrieron las autoridades del penal para comunicar la situación a la justicia. El cuerpo fue encontrado alrededor de las 10 de la mañana aquel día, pero el fiscal de turno fue alertado por el episodio recién tres horas después. 

El hecho produjo un intento de motín por parte de los detenidos, que en muchos casos quisieron aprovechar la situación para reclamar por sus situaciones personales ante la justicia. 

La muerte de Cardozo sienta un precedente alarmante para el servicio penitenciario. Deja expuestas las múltiples anormalidades que tienen lugar en la cárcel de Gorriti, y que han sido denunciadas en más de una oportunidad. 

Sólo como muestra del complejo cuadro que se vive, el día de los incidentes fueron secuestradas alrededor de un centenar de facas y armas caseras que fabricaron los presos. 

La justicia, en plena feria judicial, avanza con la investigación de la causa. 

El episodio expuso las falencias en el servicio, y podría servir para eliminarlas de raíz, en caso de que el asesinato se esclarezca y se haga justicia.