Jujuy | Inseguridad vial

En 2016 aumentaron un 20% las muertes en accidentes de tránsito

Las cifras fueron difundidas por la asociación Luchemos por la vida, que relevó la cantidad de víctimas en cada provincia; los heridos se multiplican.

190 en 2015, 227 en 2016. Algo así como un muerto cada dos días en Jujuy, como consecuencia de fallas humanas, mecánicas, imprudencia o alcohol. 

Los datos fueron relevados por la asociación Luchemos por la vida, que históricamente se preocupó en visibilizar un problema que, no obstante, va en aumento. 

El total en todo el país asombra: 7268 muertes sólo en 2016. La comparación que hacen quienes trabajan en esta ONG es escalofriante. La cifra es igual a la caída de un avión con 130 pasajeros por semana durante un año. 

Si esto fuera así de seguro las autoridades tomarían medidas urgentes para frenar la sangría. Sin embargo, las muertes en accidentes de tránsito tienen una tolerancia inexplicable. 

En Jujuy se creó con la llegada de la nueva gestión la Secretaría de Seguridad Vial, que realiza una esforzada tarea por reducir los índices. El primer paso parece dado: el publicar la información y hablar con franqueza sobre la gravedad del problema. 

Sin embargo con eso no basta. Las crónicas al regreso de cada semana con información sobre la cantidad de muertes son una lamentable costumbre. 

Es en verdad noticia cuando pasa una semana sin que se produzcan siniestros fatales. 

Las causas están claramente identificadas: exceso de velocidad, consumo de alcohol, manejar de noche, no respetar al peatón. 

En el caso de Jujuy se han propuesto dos medidas concretas claramente identificables, aunque ninguna se ejecuta hasta hoy: el cierre de un acceso a avenida Almirante Brown que recibe a la ruta 9 bajando desde Alto Comedero. Pese al pedido formal de las autoridades de Seguridad Vial, la solicitud no se ha concretado. La zona es conocida como la bajada de la muerte y es evidente el peligro por el embudo que se forma al unirse cuatro carriles en uno. 

La otra medida es la instalación de controladores de velocidad, ya que el porcentaje de violación a las velocidades máximas permitidas es alto. 

Sin embargo, tampoco hay noticias de ello. 

Mientras tanto se siguen perdiendo vidas. Para muchos parece tratarse sólo de números. Pero, como remarcan en Luchemos por la Vida, son sueños truncos, proyectos interrumpidos por la tragedia, familias destruidas y mucho, mucho dolor.