2 de septiembre: Día de la Industria
- Aquel 2 de septiembre de 1587 zarpó del fondeadero del Riachuelo la carabela San Antonio al mando de Antonio Pereyra con rumbo al Brasil.
- La industria es la principal economía que lleva un país, por eso en esta jornada se reconoce los trabajadores de este rubro.
- En tiempo de pandemia son muchas las fábricas que se han cerrado por eso es preciso dar el apoyo en las redes sociales este día.
La historia del dia de la industria cuenta que la nave llevaba en sus bodegas un cargamento fletado por el obispo del Tucumán Fray Francisco de Vitoria. Eran tejidos y sacos de harina producidos en la por entonces próspera y productiva Santiago del Estero. Pero, entre las bolsas de harina, según denunció el gobernador del Tucumán de entonces, integraban el embarque barras de plata provenientes del Potosí, cuya venta debía ser autorizada por el gobernador ya que estaba regulada por una Real Cédula.
El obispo Francisco de Vitoria fue uno de los pioneros del tráfico negrero en estas tierras. Sin embargo, el Consejo de Indias lo había propuesto “por ser muy buen letrado y predicador” y por poseer excelentes recomendaciones por su pasado de consejero de la Inquisición en España.
Las cosas comenzaron a complicarse para Vitoria cuando en 1586 Juan Ramírez de Velazco fue nombrado gobernador de Tucumán. Una de sus primeras medidas fue condenar y denunciar el comercio practicado por el obispo, pero los miembros de la Audiencia, que estaban en el negocio, parecían no “oír” sus reclamos.
El gobernador decidió denunciar la conducta del obispo ante el propio Rey Felipe II: “El obispo Vitoria tiene amedrentados a vuestros vasallos con sus continuas excomuniones y su vida y ejemplo no es de prelado sino de mercader... No he visto que haya acudido a las cosas de su cargo ni le he visto en la iglesia ni entiende en la conversión destos pobres naturales... y en el entretanto que andaban las procesiones estaba él por sus manos haciendo fardo para llevar al Brasil...
” La nave del Día de la Industria” emprendió su regreso con 120 pasajeros involuntarios (esclavos negros, destinados a las minas de Potosí, y decenas de campanas y cacerolas), pero fue abordado por el pirata inglés Thomas Cavendish y sus hombres. Al pirata no lo amedrentó la presencia del obispo, y se robó el barco con toda la mercadería y la mitad de los esclavos.