Jujuy | Incidentes

Palpalá: Descontrol y Estado ausente

Hoy la Municipalidad de Palpalá convocó a una conferencia de prensa para explicar por qué no hizo lo que debía hacer.

Durante los desentierros de carnaval realizados en la ciudad siderúrgica, a cinco niñas le arrojaron cal en los ojos, lo cual derivó en que fueran hospitalizadas.

Este hecho es solo el corolario de una jornada donde lo imperante fue el descontrol absoluto por parte de los asistentes, el alcohol y el exceso.

Ahora quieren explicar lo inexplicable, la municipalidad de Palpalá autorizó esta suerte de caos justamente en los paseos que son frecuentados por los chicos, como es el caso del Paseo de la Flores y el Parque de los Duendes.

Pablo Palomares autorizó los desentierros y desapareció. En realidad lo que desapareció fue la intendencia de Palpalá, que debe ser la primera en establecer los parámetros mínimos para una buena y sana convivencia de todos los vecinos.

Hoy los lamentos y las explicaciones serán insuficientes y estériles, las niñas ya fueron severamente afectadas en sus ojos, los ebrios ya causaron descontrol y durante horas la ciudad fue tierra de nadie.

Si bien, es cierto que el Estado en sí mismo no es la ley, tiene como misión esencial e intransferible mantener la ley y el orden con todas las instituciones a su merced.

Pablo Palomares tuvo una reacción tardía y acorde al estilo de sus dos años de gestión, puso la responsabilidad únicamente en los asistentes durante los desentierros. Con un mensaje casi zen cayó en las obviedades de rigor, invitar a la gente a cuidarse, pero nada dijo sobre el rol de Estado como máximo regente de la buena convivencia entre vecinos.

Lo ocurrido en Palpalá puede ser un anticipo de lo que serán estos carnavales 2018, año a año desde el Estado se anticipan severas campañas de control, pero sistemáticamente quedan en anuncios grandilocuentes y una vez superadas las festividades carnestolendas se hacen los balances y las promesas de mayores controles,

En Palpalá el Estado ausente no cuido a los buenos de los desaprensivos.