Bicentenario de la muerte del Gral. Arias y Día del Gaucho jujeño guerrero de la Independencia
El general post mortem Manuel Eduardo Arias, fue un destacado líder militar en las luchas independentistas. Libró unos 40 combates en el norte del país como parte de las fuerzas patrióticas que luchaban para contener el avance realista, siendo el más decisivo el que conocemos como la "Batalla de Humahuaca".
Arias falleció el 16 de junio de 1822, durante una revuelta en Salta, y actualmente en esta fecha se lo homenajea celebrando el "Día del Gaucho Jujeño Guerrero de la Independencia".
Este año será aun más especial al cumplirse el Bicentenario del Paso a la inmortalidad de Arias, siendo Humahuaca el sitio elegido para los actos centrales.
El Combate de Humahuaca
El 01 de Marzo de 1817 el comandante Arias, desde San Andrés, escribe a Güemes:
"Un indio que en la primera entrada en San Andrés por el enemigo se fue con ellos por interés de la porcioncita del ganado que le llevaban, y luego que le dieron su importe se ha escabullido y se ha venido. Me dice lo siguiente:” Ha visto y asegura ser la vanguardia enemiga corrió de 2.000 hombres bien armados, buena mozada, con 6 piezas de cañón y una caballería regularmente montada de corto número, que no pasan de cien hombres. El trozo o campo del ejército con el cuartel general se componía de otros tantos, con muy corta diferencia; tenían otras tantas piezas de artillería y dejando una "en Humahuaca, han llevado las cinco restantes, con toda la escolta del General, montada, que serán 50".
"El último trozo, que ahora mismo ha pasado de Humahuaca, son del número de 800 hombres de infantería, de ellos han quedado 100 en dicho pueblo. Allí han atrincherado, a especio de muralla, alrededor del pueblo. Han volteado la capilla de Santa Bárbara, de cuyo desbarranco han formado, sin duda, baterías, pues han colocado en esa altura en cañón que dejaron, y dice el indio que recién trabajan. Oyó dicho indio hablar y quejarse generalmente a los oficiales enemigos de la crecida deserción que sufren los regimientos, tanto que aseguran frieron 500 los que decían ellos que se perdieron en Tilcara, en los dos o tres días que pararon, Dicen vendrá el hospital de Sococha. Yo veo se me proporcionan mil lances lisonjeros para operar a mi satisfacción en casos ventajosos".
Güemes aprueba los planes del Comandante Arias, que desde su campamento de San Andrés avanzar para sorprender al enemigo fortificado en Humahuaca.
Lo que las fuerzas de Arias son 150 gauchos armados en forma heterogénea, pero profundos conocedores de la zona. Para el ataque divide sus tropas en tres grupos de 50 hombres cada uno y el 28 inicia el avance desde Cianzo para alcanzar 5 km al este de Humahuaca, el 1° de marzo a la madrugada (a las 03.00 horas), sin que los españoles tengan noticias de su avance.
Al iniciar su ataque, Arias adelanta el primer grupo del Capitán Hilario Rodríguez, a quien le da como objetivo tomar por asalto la batería "Santa Bárbara"; el segundo grupo lo confía al Teniente Manuel Porta, que habiendo estado prisionero en Humahuaca conoce a fondo la villa, dándole como objetivo asaltar el cuartel de la guarnición que comunica con la iglesia y el campanario, lugar muy importante, ya que desde el campanario se domina completamente la batería.
El tercer grupo, a órdenes de Arias, avanza en un segundo escalón en condiciones de apoyar a cualquiera de los grupos de primera línea. Ante el éxito de la primera columna, Arias se dirige con su fracción a copar el depósito de pólvora y Portal ataca el cuartel.. Arias logra su objetivo en forma rápida y concurre en apoyo de Portal, pero entre ambos no pueden impedir que los españoles suban al campanario y desde allí hagan un fuego muy eficaz.
Sin embargo, una hora y media más tarde (06,30 horas) deben rendirse bajo la amenaza de ser pasados a cuchillo, ya que son los únicos que resisten a esa hora. . Como resultado de la acción quedan 4 oficiales y 20 soldados muertos y se toman 6 oficiales prisioneros con 86 soldados; sólo se salvan 20 hombres, que huyen a los cerros. Además, se toman 7 piezas de artillería, 100 fusiles, gran cantidad de víveres y materiales, así como una cierta cantidad de ganado caballar y vacuno. El triunfo de Humahuaca, obtenido el día 1° de Marzo, que el propio Arias, en su parte complementario de dicho combate dice claramente, que el triunfo fue celebrado como espléndido.
A los "valientes gauchos les fueron decretados honores, medallas de oro a los oficiales y escudos a los soldados". Esta victoria adquiere proyecciones nacionales. Arias es ascendido por la victoria de Humahuaca a Teniente Coronel graduado, según el Decreto de 25 de abril, refrendado por el Director Supremo Pueyrredón que, además, otorgó medallas de oro a los cinco oficiales y de plata para los demás.
La tropa deberá llevar en el brazo una cinta con la inscripción: LA PATRIA A LOS VENCEDORES DE HUMAHUACA. Los premios fueron otorgados a propuesta del General Belgrano. El 4 de marzo llega la "desagradable noticia" a Jujuy, donde y de inmediato La Serna envía dos columnas para tratar de copar a los vencedores. La una, al mando de Olañeta, debe seguir por el camino de los Valles para llegar a Oran, San Andrés y Zenta.
La otra, comandada por Centeno que atravesando la Quebrada debe llegar a Humahuaca, la componen el batallón de Castro, conocido, también, por Chilotes, del escuadrón de Húsares de Fernando VII y de un destacamento de San Carlos, llevando por Jefe del Estado Mayor al Teniente Coronel, don Antonio Seoane".
El 9 de Marzo llegó esta columna a Humahuaca, cuya población se hallaba totalmente abandonada, y sólo- se veían en las calles; cajones y baúles destrozados, con algunos cadáveres insepultos que despedían una fetidez- insoportable. Dada sepultura a los cadáveres encontrados, la columna se dirigió por Cibína al Abra de Zenta, para cruzar uno de los ramales de la gran Cordillera de los Andes y siguió a la Nueva Oran, por los Molinos, San Andrés, la Maroma y Santa Cruz. . El 16 de Marzo ocupa Centeno a Oran, de donde ya había salido Olañeta, perdida la esperanza de poder alcanzar a los conductores de los prisioneros de Humahuaca. Con referencia a los prisioneros tomados en la acción del 1° de marzo en Humahuaca, el coronel Arias ordenó al oficial de su mando, don Eustaquio Medina —jujeño—, que se hiciera cargo de los mismos y los transportara hacia el sur. Medina cumplió el difícil cometido que se le había dado, con toda eficacia, dado que, una de las columnas españolas desprendidas desde Jujuy al mando del general Olañeta, debía procurar precisamente la captura de estos hombres.
El teniente Medina, con suma habilidad, destreza y conocimiento acabado del terreno, logró pasar a pocos cientos de metros de distancia del destacamento de Olañeta que debía capturarlo, sin ser ni visto ni sentido por éste, lo que constituyó una memorable hazaña digna de un verdadero jefe. Centeno descansa seis días en Oran, regresando por el mismo camino de Zenta, donde es vivamente atacado, en cuanta oportunidad se presenta, ya que activamente y sin tomarse descanso Arias vuelve al ataque, manifestándole a Güemes en su parte:
"Ya ve V. S., que mis sacrificios son grandes y que no me duermo, bato al enemigo en cualquier número que me venga y en cualquier circunstancia, no pierdo gente, ni corro precipitadamente; me sostengo e impongo al enemigo, ya que no terror, respeto”. A su paso por las poblaciones quebradeñas,
Centeno las encuentra desiertas, siendo ello un signo significativo de cuanto en breves días había empeorado el espíritu del país. Merced a cruentos sacrificios, La Serna ocupa Salta, el 16 de abril, a las cuatro de la tarde. Pero acorralado entre los muros de la ciudad capital, debe mandar gruesas partidas bien armadas a la campaña para lograr los víveres indispensables para la manutención de sus fuerzas. Son demasiado magros, y a costa de tremendos desgarrones de tropas y oficiales perdidos, los pocos alimentos que se logran. Mientras, La Serna se entera del paso de los Andes por San Martín y de sus primeros triunfos en Chile, así como del éxito del General La Madrid en Tarija, triunfos que pueden cerrarle el camino del regreso hacia sus bases del Perú. En tal situación ordenó la retirada, llegando a Jujuy el 6 de mayo y desalojándola el 21del mismo mes. Manuel Eduardo Arias lo persigue, mientras Quintana, Saravia y otros lo hacen por otros rumbos.
El General Güemes, en parte de fecha 15 de Mayo comunica a Belgrano, entre otras cosas, que "las divisiones de Arias y Quintana persiguen a los que han salido. Nuevamente, Güemes le informa al General Belgrano que el benemérito Teniente Coronel, don Manuel Eduardo Arias, ha hecho como siempre su deber, persiguiéndolos por la retaguardia, hasta "entregarlos a las otras divisiones que los esperaban, con lo que habrá retrocedido a obrar contra los que, me aseguran, deben quedar "en Tilcara u otro punto con el hospital y familias que han sacado a mejor temperamento".
El 22 de Mayo, desde Cieneguillas, Arias comunica que el enemigo se halla con su fuerza duplicada , pero que sin embargo lo tiene aislados dentro del pueblo de Tilcara. Tomando el punto de las Cieneguillas, y Belmonte en las caídas de la Negra Muerta con su compañía, que desde el día 19 caen veinte prisioneros de los partidarios, incluso tres arrieros, nueve fusiles con sus cananas y el poco ganado que habían encontrado en estas sierras, y quitado doce muías y una tropilla de burros. El 27 de junio, desde Abra Pampa, también comunica a Güemes haber perseguido de día y de noche al enemigo, hostilizándolo fuertemente, que dado el pésimo estado de sus caballos, casi todos sin poder dar un paso más, resuelve regresar a San Andrés.
La Victoria Argentina de 1817, es equivalente, por su importancia, a cualquiera de las más grandes batallas libradas en territorio americano, durante las guerras de nuestra independencia. Todas logradas en territorio de Salta y Jujuy. Tuvo casi un año largo de duración, y en ella, los mejores capitanes españoles rindieron su tributo a estas fuerzas gauchas y a sus jefes, que a un principio despreciaron. Mal armados, sin equipos, casi desnudos muchas veces en el brazo empuñando un palo por única arma, no cejaron en su empeño. Desde Yavi y La Quiaca, hasta las fronteras boscosas del Tucumán al sur, fue éste un inmenso campo de luchas diarias y sin cuartel, donde los hombres que defendían sus tierras y sus lares, en estoicos contrapuntos de valor y de coraje, regaron sus predios, a todo lo ancho y lo largo de sus fronteras, con la sangre valerosa de sus venas. Belgrano le escribe a Pueyrredón: “Cábele también a su jefe Don Martín de Güemes una parte no pequeña en los copiosos e inaccesibles laureles que se recogieron en esta campaña memorable. Así como a los Comandantes, don Manuel Eduardo Arias, tan honoríficamente mencionado ya en el brillante hecho de armas de Humahuaca. "Ese año de 1817, vale tanto o más como el 20 de febrero de "1813, para la historia patria".