A Carmela Ricotti en estos días significativos dedicados a la Mujer
“Carmela Ricotti, nostalgia de una flor para siempre vívida en el recuerdo ... en la suave corriente del río de la vida.”
Carmela Ricotti, poeta, narradora, docente entusiasta. La conocí, colega de la palabra. Compartimos tiempo de exámenes de Literatura, momentos preciosos para el conocimiento. Nos queda de ella su presencia vital, su voz errante, profunda y emocionada, esa voz que le era necesaria para vivir la hondura de los días, quizás para su propio reconocimiento en esta orilla ... en la otra. Alguna vez escribí sobre aspectos de su vida contados por ella y que me habían conmovido, los ficcionalicé en cuento. Cuando se lo dije, sonrió, me agradeció, pero en confidencia me dijo que no lo iba a leer. No quería “verse”.
Vivió sus últimos años en el Carmen entre sus flores y su tierra hasta que decidió enhebrar un Adiós. Adiós se llama también su hermosa novela. Nos dejó su obra destinada a niños, adultos, amigos, a su familia, al Jujuy que tanto amó, y la nostalgia de una flor para siempre vívida en el recuerdo ... en la suave corriente del río de la vida.
Sus amigos poetas supieron reconocerla, acompañarla, entre ellos el cronista sensible de Jujuy, Néstor Groppa, quien le dedica el poema Las atenciones de Carmela y la escritora Selva Femayor, Llanto por Carmela que reproducimos a continuación.
Susana Quiroga
LAS ATENCIONES DE CARMELA
De lo que me regaló Carmela
tengo
una cartera
y un estuche para anteojos, también ‘hechizo’
por talabartero de San Antonio,
una caja de madera para medidas y pesas de bronce
( con una única pesa, la de 500 gramos,
industria argentina. J.F.H. )
de las que se usaban en balanzas con dos platillos.
Mantengo un cofre de madera barnizada, ‘hechizo’
por carpintero tallista de El Carmen,
donde guardo lapiceras
y marcadores.
Guardo maderas petrificadas
del Sur, más allá de lo lejos.
Tengo fotos, muchas fotos
que saqué en casa
con mi invalorable Icarex
de fotómetro a mano.
Y por fin
conmigo llevo el recuerdo de su amistad
durante el final de su duro amar la vida.
¡Ah
olvidaba el ángel que modeló Barbarita Cruz
y estampé en su libro
‘adiós’,
más una moneda de cinco pesos
del año 1876
de los Estados Unidos mexicanos
que tintinea en mi llavero.
Y también, el jazmín de arroz
predicando aromas con nuestra vieja glicina
bajo el encastrado de la parra.
junto al manzanito del peregrino ( ya árbol mozo )
atención, en un tarrito, que trajo Carmela.
El libro ‘adiós’ de 1996
fue como aquel anticipado ‘adiós’ tras las rejas
de su casa en El Carmen,
despidiéndonos con mano y cara triste, pálida ,
unos días antes de San Valentín, cuando los enamorados…
…presentí y comenté a mi mujer
que era la última vez que veía a Carmela.
Una semana después, Nina, su hija, me contó
la extraña lucidez de Carmela memorando toda su vida
hasta las cuatro de la mañana, cuando dispuso
“….. ahora me voy a dormir
porque me espera un día muy largo”…..
Tal la discreción de Carmela
para irse a descansar en su eternidad.
Néstor Groppa
LlANTO POR CARMELA
(A Carmela Ricotti)
Carmela,
apretada
sombra de los álamos.
Angustia,
hielo
caído
a tus vertebrales sendas.
Poeta,
no te dejo
sin abrigo.
Mujer,
te sostengo
hacia el filo de las cosas
que dejaste
en las palabras
de tu canto.
Mis palabras
son goteras,
salitre
del cielo oscurecido
por tu ausencia.
Ven a la luz,
conmigo.
Selva Femayor
(Febrero de 2004)
Carmela Ricotti nació en Ledesma en 1928. Publicó: Jujuy naranja, Poemas sueltos, Adiós, Cuentos mágicos y de costumbres, entre otros. Murió en 2004.