Homenaje a los jugadores del Mundial ‘78

El presidente de River Plate, Daniel Pasarella, agasajó ayer a los campeones mundiales de 1978, a 35 años de haber conseguido el título, en una ceremonia desarrollada en el estadio Monumental con la presencia de casi todo el plantel.

(TELAM) - El acto contó con la presencia del entrenador de aquel  equipo, César Luis Menotti, y su ayudante de campo, Roberto Marcos  Saporiti, más 17 futbolistas del plantel de 22 que obtuvieron el  primer título del Mundo para Argentina.  Tras la presentación, Daniel Passarella le entregó una  camiseta argentina a cada uno de los jugadores que estuvieron esta  noche en el acto, con el número que usaban en el Mundial.  La entrega fue por orden alfabético y recibieron su casaca

Passarella le dio una camiseta a Menotti y  Saporiti, en ambos casos con el número 78 en la espalda.  Al tiempo que no asistieron al acto Norberto Alonso (era el  número 1), Osvaldo Ardiles (2), Mario Kempes (10), Omar Larrosa  (12) y Ricardo Lavolpe (13).  Una vez finalizada la entrega de las casacas conmemorativas,  hablaron Daniel Passarella y César Luis Menotti.
 
El presidente de River escuetamente afirmó que "fue grandioso  lo que hizo este equipo, merece el festejo de hoy y mucho más". A su tiempo, Menotti comentó que "fue un equipo exitoso y se  merecía la gloria. El campeonato se empezó a gestar dos años antes  del título, no en el momento del logro. Sufrí mucho, no por mí sino  por los jugadores que no fueron reconocidos".  

"Fue una cobardía mezclar el fútbol con la política", aseguró  Menotti, en referencia a los comentarios que emparentaban al logro  del título con la situación que vivía el país, ya que desde 1976  atravesaba la dictadura más sangrienta de la historia del país. 

Por último, Menotti aseveró que "fue una gesta importante.  Los jugadores fueron héroes por la manera que trabajaron". Después de las palabras de Menotti, se ofreció un lunch y más  tarde se entregaron unos diplomas a los jugadores y al cuerpo  técnico, acto en el que estuvo la viuda de Ricardo Pizzarotti,  fallecido preparador físico del plantel campeón del Mundo.     

En ese momento, se sumó otro jugador del equipo: Rubén  Galván, quien recibió la camiseta número 8 y el diploma  correspondiente. Por otra parte, Gallego no quiso hablar con el periodismo y se limitó a decir que "era un técnico desocupado".

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