"No digas nada porque voy a ir preso": condenaron a un hombre por abusar de su hijastra
Los aberrantes hechos sucedieron en una vivienda de la ciudad de Palpalá. El depravado sometió a la hija de su expareja desde los 11 años de edad y la amenazaba para evitar ser descubierto.
- Condena judicial: Un hombre fue condenado a 8 años de prisión por abusar de su hijastra.
- Agravantes: Los abusos ocurrieron entre los 11 y 13 años de la víctima, bajo amenazas.
- Detalles del caso: Los hechos sucedieron en Palpalá, y el acusado intentó silenciar a la menor.
La impunidad y el calvario que una niña soportó durante años en la intimidad de su hogar llegaron a su fin en los tribunales locales. En el marco de un juicio abreviado, un hombre identificado bajo las iniciales E.J.L.G. fue condenado a la pena de ocho años de prisión de cumplimiento efectivo, tras ser hallado culpable de los delitos de abuso sexual simple agravado por la guarda y la convivencia y abuso sexual gravemente ultrajante (en concurso real).
La sentencia fue homologada por el juez penal Máximo Gloss, asistido por la secretaría de Ricardo Almaraz, bajo los términos del artículo 411 del Código Procesal Penal de la Provincia. El acuerdo fue alcanzado entre el fiscal del Ministerio Público de la Acusación, Andrés Lavilla; Evelin Martínez (Defensora de Menores e Incapaces en representación de la querella); y el acusado junto a sus abogados defensores, Daniel Fernando Ibáñez y Luis Manuel Conde.
Además de la pena de encierro, la Justicia impuso al condenado la obligación de pagar una suma de dinero en concepto de compensación económica a la víctima. Asimismo, se ordenó su inmediata detención y traslado directo al Servicio Penitenciario de la Provincia.
Años de sometimiento y amenazas
La requisitoria fiscal detalla la frialdad con la que el sujeto operaba en un barrio de la ciudad de Palpalá, aprovechando la convivencia preexistente y el hecho de que la menor quedaba a menudo bajo su cuidado y a solas.
El primer hecho de abuso ocurrió en un lapso temporal entre enero de 2023 y enero de 2024. En ese entonces, la víctima tenía apenas 11 años de edad y fue agredida en la propia habitación que su madre compartía con el imputado. El calvario se extendió de manera sistemática entre enero de 2024 y enero de 2025, cuando la menor, ya con 12 años, volvió a sufrir los vejámenes de E.J.L.G. cada vez que el domicilio familiar quedaba vacío.
Finalmente, el tercer hecho acreditado tuvo lugar entre junio y julio de 2025, cuando la niña de 13 años fue atacada en su propio dormitorio. Fue en esa última oportunidad cuando el agresor, consciente del daño y del delito que estaba cometiendo, intentó silenciar a la menor mediante una manipulación directa: "no le digas a nadie, porque voy a ir preso".
A pesar de las amenazas psicológicas para mantener el secreto, la valentía de la víctima permitió que la causa avance a paso firme en el ámbito judicial de Palpalá, culminando con el abusador tras las rejas.