La emotiva historia de la vendedora que pese a estar en silla de ruedas sigue de "pie"
- Isabel Ramos es una vendedora de flores que a diario se gana la vida en la calle.
- A causa de varias enfermedades debe manejarse en silla de ruedas.
- En una entrevista con JujuyalMomento relató su historia de superación.
Lo que le permite movilizarse a la vendedora jujeña, Isabel Ramos no es sólo una silla de ruedas, sino también las ganas y el ímpetu que mantiene para ganarse la vida en la calle.
Siempre vivió en la capital jujeña, en barrio El Chingo y desde joven se dedica a la venta en la vía publica. Antes lo hacía ofreciendo medias, guantes, peluches y todo tipo de artículos de temporada. Ahora por las tardes, entre calles Belgrano y Otero, o Belgrano y casi Sarmiento ofrece hermosas flores.
"A veces me canso pero ya me acostumbré porque es la única manera de salir adelante. Uso pañales y están caros y salgo a vender para darme una mejor vida, para estar más tranquila y poder llegar a fin de mes", contó la vendedora.
El inicio de una vida en silla de ruedas fue hace siete años cuando al intentar subir a un colectivo sus ligamentos externos de las rodillas sufrieron una rotura. Y al padecer anemia crónica no pudo ser intervenida quirúrgicamente, sumado a que también presenta artritis. Hace algunos años atrás le diagnosticaron diabetes tipo 2.
Y si bien, a veces, intenta ponerse de pie agarrándose de algunos bastones, aseguró que no puede hacerlo por mucho tiempo porque sus piernas se debilitan al instante.
Cuando al comienzo se vio obligada a tener que usar silla de ruedas entró en un estado de depresión e impotencia por no poder manejarse por si misma. Con el paso del tiempo lo hizo por su cuenta y reconoció que el apoyo incondicional de sus hijos permitió que fortaleciera sus habilidades de comerciante y retome su trabajo.
Aunque si fuera por ella trabajaría mañana y tarde, no lo hace porque escucha a sus hijos quienes sólo quieren que lo haga por la tarde.
"Ellos me ayudan a venir a vender y me cuidan mucho" expresó con una sonrisa tierna y agradeció a sus clientes por el gran cariño que le demuestran.
Quienes circulen por la zona céntrica pasada las 18 horas podrán verla a esta admirable trabajadora que, sin darse cuenta, motiva a las personas a hacer todo lo que se propongan, aún cuando el proceso sea complicado.