“¡Hinchada, hinchada hay una sola!”
Fue muy especial observar en un partido amistoso jugado en Salta, el gran número de hinchas de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, todos juntos alentando a una sola divisa. Parecería una obviedad que así haya sido, pero no dejó de ser un bosquejo conocido de otras épocas cuando no había divisiones o facciones en la parcialidad. ¿Saben porque? Porque hinchada había una sola…
El último antecedente en donde se pudo sentir un masivo aliento, fue en aquel recordado 8 de junio del 2014, cuando los cuatro costados de la cancha tenían un solo canto, que al unirse hizo temblar el cemento del estadio, cuando Gimnasia se salvaba del descenso al Argentino ”A” ganándole a Aldosivi.
En otros tiempos era un pueblo que se movilizaba para alentar a Gimnasia llenando La Tablada o llevando 50 colectivos Balut, más vehículos particulares, hacia otras provincias por los torneos regionales.
Siempre estuvo la “Agrupación Dale Lobo”, que conducían los hermanos Adaro, cuya reunión era en su domicilio frente a la plazoleta cercana al Club Gorriti. De ahí partían con los instrumentos poniéndole música transitando la avenida El Éxodo rumbo al Estadio 23 de Agosto.
También surgiría la “Agrupación Lobo Corazón”, con “Muela” y “Vampiro”, pero no con el ánimo de establecer diferencias, sino por una cuestión de afinidad entre los grupos de amigos.
Sin embargo, sobre todo de visitante, ambas agrupaciones se juntaban compartiendo la tribuna y alentando permanentemente al club de sus amores. Nunca se vio una escaramuza entre los jujeños, en tanto había un solo cántico que era seguido por todos. No como ocurre ahora, que hay varias facciones que cantan su propio hit, haciendo confuso todo, sin poder hacerse legible lo que se canta.
Al final, lo que pretende ser un aliento, termina todo en una confusión de ritmos y de voces. Un ejemplo fue en un partido en el que vino Rosario Central para ascender en Jujuy, un niño aproximadamente de 6 años cantando la misma letra que entonaban en la tribuna azul la hinchada “canalla”. ¡Tenía seis años y se sabía la letra que todos los rosarinos cantaban! Por eso en uno de mis artículos titulé: “Perdimos hasta en las tribunas”.
Sin embargo, después de lo visto en la provincia de Salta, en donde hubo una unión por un solo objetivo de hacerle el aguante al “Lobo Jujeño”, surgió la inquietud de algunos hinchas de convocar a una reunión para acordar aunar las fuerzas de aliento y hacer sentir un apoyo consonante en beneficio del equipo y de la fiesta del fútbol.
Esto parecería ser viable en la tribuna Norte, en donde si bien hubo algunas rencillas, se pueden limar asperezas y hacer un pacto de honor, una tregua de corazón para que el único beneficiado sean los colores de la camiseta, por el cual muchos hinchas de corazón se desviven por concurrir a la cancha.
Sería magnífico que esto también ocurriera en la tribuna Sur, pero creo que las diferencias están muy marcadas entre la “Banda de la Flaca” y “Los Marginados Lobo Sur”, aunque es digno aclarar que ya no hay riñas como las había tiempo atrás, lo cual es positivo a pesar de las divergencias existentes.
Nos encantaría a muchos, volver a aquellos tiempos de los Torneos del Interior, cuando un personaje llamado “niño Arturo” anunciaba con su trompeta la salida del equipo, mientras la multitud escuchaba en silencio ese preámbulo, para luego explotar en un solo grito de: “Y sí señores, yo soy del Lobo, sí, sí, señores de corazón, porque este año de la Tacita, de la Tacita, saldrá el nuevo campeón”.
Sencillamente emocionante, por lo que esperemos que esta posibilidad de unificar criterios se pueda realizar, dejando personalismos, recelos y mezquindades, para vivir un carnaval tribunero de verdad.
Resultará muy antipático para muchos, pero deberían tomar ejemplo de otras hinchadas que hacen de la unión una fuerza, sin ir muy lejos como la de Cuyaya o Lavalle que en su magnitud de barrio realizan un apoyo incondicional hacia su camiseta.
De manera pues, que si Gimnasia y Esgrima de Jujuy futbolísticamente es “El Capo del Norte” o “El más grande” por convocatoria, deberá demostrar su grandeza en las tribunas, así como lo deben hacer los jugadores en la cancha y los directivos en su tarea.
El hincha es el que da todo sin pedir nada y como dice la canción: ¡Hinchada, hinchada, hinchada hay una sola!
El poeta del futbol