Maru Botana sobre la crianza de sus ocho hijos: "Mi marido nunca me ayudó en nada"
La cocinera repasó la dinámica de casi tres décadas en su matrimonio con Bernardo Solá y explicó por qué aceptó desde el inicio la rutina de su pareja.
Empresaria, figura de la televisión y las redes sociales y mamá full time, Maru Botana sorprendió al hablar del rol de su marido, Bernardo Solá, en la crianza de sus ocho hijos. La cocinera, en una charla con el podcast Más Minas que Mamás, conducido por Vicky Gils y Juana Repetto, se abrió sobre los aspectos menos conocidos de sus casi tres décadas de matrimonio. “Tuve un marido que nunca me ayudó en nada. Se iba al campo”, afirmó, con una naturalidad que descolocó a sus interlocutoras.
Lo que más llamó la atención no fue la revelación en sí, sino la forma en que Maru la procesó desde el primer día. Lejos de presentarlo como una queja acumulada con el tiempo, la cocinera explicó que esa dinámica fue parte del acuerdo tácito desde el inicio de la relación. Cuando formalizaron la pareja, Solá le avisó con toda claridad cuál sería su rutina: “Él me dijo: ‘Yo voy a viajar al campo toda mi vida. Me voy los martes y vuelvo los viernes’”. La reacción de Botana en ese momento fue una mezcla de resignación y aceptación: “Dije: ‘Uy, qué garrón este pibe’”. Y así lo naturalizó, según sus propias palabras, desde el momento cero.
Juana Repetto, que escuchaba con atención, le preguntó directamente cómo había logrado sostener esa dinámica durante 29 años. “No es fácil, porque las crisis las tenés siempre”, respondió Botana, sin eludir la complejidad de la pregunta. Y luego agregó algo que sorprendió al panel: que la distancia, lejos de erosionar el vínculo, terminó siendo uno de los factores que lo sostuvo. “Ayudó mucho el campo”, dijo, en lo que sonó casi como una paradoja: la misma ausencia que la dejaba sola con los chicos era también la que le daba aire a la pareja.
Otra de las entrevistadoras quiso saber cómo hacía para descansar en medio de ese esquema de crianza en solitario. La chef se rió y admitió que es dormilona, aunque no quedó del todo claro cómo compatibilizaba eso con la carga de una familia numerosa sin apoyo en el hogar. Lo que sí quedó claro es que el peso de la organización doméstica y la crianza recayó durante años sobre ella, y que lo asumió sin cuestionarlo demasiado en su momento.
La conversación tomó otro cariz cuando Repetto preguntó por la intimidad de la pareja. La respuesta de Botana fue directa y generó carcajadas en el estudio: “Full, full. Fogonazo. Hubo momentos que cuando podía, donde podía. Lo he hecho en cualquier lado”. Y agregó, entre risas: “Me río sola de pensar todo lo que hice. Y sigo siendo, porque es incansable”. La frase dejó a Repetto sin palabras —o casi: “¡Ay, Dios!”, atinó a decir.
El intercambio en Más Minas que Mamás desnudó una dinámica de pareja que, vista desde afuera, podría parecer desequilibrada, pero que Botana describe como funcional y hasta satisfactoria. La cocinera no habló de resentimiento ni de deudas pendientes, sino de una convivencia construida sobre acuerdos claros desde el principio, aunque esos acuerdos implicaran cargar sola con la mayor parte de la crianza.
Maru Botana y Bernardo Solá llevan juntos casi tres décadas y tienen ocho hijos. A lo largo de los años, la cocinera habló en distintas oportunidades sobre la maternidad múltiple y los desafíos que implica, pero pocas veces con tanta franqueza sobre el rol que su marido ocupó —o no ocupó— en ese proceso.