La cruda realidad del hambre y la escasez en los comedores de Jujuy
El comedor y merendero “Agustín Tosco” de Alto Comedero es el fiel reflejo de la complicada situación que atraviesan los espacios de contención actualmente: más demanda de la que pueden asistir, falta de ayuda gubernamental y llegar a no poder dar un plato de comida a quien más lo necesita.
En el último tiempo, los comedores y merenderos jujeños han sido descuidados por el gobierno y se sostienen a pulmón.
Los espacios de contención se encuentran en un contexto de más demanda y menos asistencia.
Un caso más, en Alto Comedero
Esther administra el comedor y merendero “Agustín Tosco” en Alto Comedero, donde la demanda de alimentos supera con creces la capacidad de atender a las 50 personas para las que reciben raciones.
La asistencia incluye no solo a niños, sino también a abuelos, personas discapacitadas y embarazadas, obligando a estirar los recursos para atender hasta 70 u 80 comensales.
“ La situación económica ha forzado a reducir la atención de dos veces por semana a solo una vez por semana, siento mucho dolor de tener que rechazar a familias necesitadas ”, relató.
La burocracia para acceder a la asistencia es engorrosa, ya que ahora se solicitan datos detallados de los padres y la escuela de los niños, algo que Esther considera irrelevante ante la urgencia de comer.