Retroceso autoritario: China se une a los gobiernos de permanencia indefinida
La sorpresiva difusión de anteayer de que el Partido Comunista aboliría los límites constitucionales de los mandatos presidenciales -en los hechos le permitiría a Xi Jinping gobernar indefinidamente- fue la más reciente y la más significativa señal de que el mundo se está inclinando por los gobiernos autoritarios, con frecuencia erigidos en torno a un ejercicio del poder altamente personalista.
La lista incluye al ruso Vladimir Putin, al egipcio Abdel Fattah al-Sisi y al turco Recep Tayyip Erdogan, que ya abandonaron cualquier pretensión de gobernar según la voluntad de su pueblo. El autoritarismo también está reapareciendo en Hungría y Polonia, que hace apenas un cuarto de siglo se liberaron de las cadenas de la opresión soviética.
Todos tienen muchas razones para actuar de ese modo -como resguardar su poder y privilegios en una época de inestabilidad, terrorismo y guerra, amplificados por las nuevas tecnologías-, pero una de las más relevantes es que pocos países tienen hoy estatura o autoridad, moral u otra, para alzar la voz, y, según los críticos, menos todavía Estados Unidos.