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Primer cisma dentro del radicalismo

Desde hace algún tiempo largo ya, sectores vinculados a la ortodoxia alfonsinista vienen marcando en silencio serías diferencias con el modelo de conducción y de gestión de Gerardo Morales. Ahora, en un documento, los históricos se paran en la vereda democrática e institucionalista del radicalismo.

  • La postura autoritaria del gobierno ha motivado el primer quiebre dentro del radicalismo.
  • Un fuerte pase de factura ahonda en las responsabilidades del gobierno por el fracaso del plan epidemiológico y la postura autoritaria del gobernador Morales.

En un comunicado rubricado por el Movimiento Alfonsinista Jujeño, quedan planteadas fuertes disidencias dentro de las filas del radicalismo vernáculo. Corrupción, negocios familiares con fondos públicos, y abandono del personal de salud integran la lista de recriminaciones contra la actual gestión.

La génesis del conflicto, se advierte en el comunicado, radica en la actitud hostil y persecutoria hacia quienes no comulgan con las ideas del gobierno local.

Bajo el título de “Impresentables”, el Movimiento Alfonsinista Jujeño objeta la “actitud del gobernador de no discutir y de adjetivar sobre lo que piensa o expresa un diputado opositor”. Acto seguido se expresa apoyo y reconocimiento hacia el legislador en cuestión.

Las reiteradas embestidas del gobierno hacia magistrados, personal policial, personal sanitario, y medios de comunicación, entre otros, por cuestiones cuando menos debatibles, claramente, no son compartidas por todo el arco radical.

Las alianzas tácitas con Rivarola y Jenefes, un sector muy cuestionado de la oposición funcional y cómplice en pos de conseguir la aprobación de endeudamientos millonarios, los negocios espurios con sus referentes, los manejos irregulares de fondos de Nación en manos de hijos del mandatario provincial y el avance sobre las instituciones, han conducido a este punto de quiebre.

No se puede pasar por alto el valor simbólico de un comunicado de este tenor, el primero que plantea una suerte de división doctrinaria dentro del radicalismo desde la llegada de Morales al poder.

Este movimiento político, de claro tinte dogmático, hoy suma numerosos adeptos provenientes de núcleos radicales fuertes que ya no acompañan los diciplinamientos y las imposiciones de quienes hoy, consideran, son responsables de haber llevado a la fuerza política por un camino sin retorno.

Luis Conde es reconocido como el referente de los alfonsinista y, según sus correligionarios, este es solo el primer capítulo de una serie de hechos políticos que ponen en jaque y a la vez dejan al desnudo las precariedades de la conducción y la gestión de Gerardo Morales.

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