Las medidas de aislamiento derivaron en que muchos jujeños que vivían el día a día de actividades comerciales o "changas", quedaran sin su única fuente de ingresos. Esto generó que se volcaran a estos espacios de ayuda para poder salir del paso.
En este difícil contexto social y económico, los comedores manifiestan que están desbordados y que las partidas que les envía el gobierno no les alcanza para responder al aumento de la demanda. Los cupos son limitados y hay gente en lista de espera.
"Hay muchísima gente que quiere venir pero no nos da. El Ministerio de Desarrollo Humano nos dice que no hay más cupo, que no se puede porque son muchos en la provincia. No hay presupuesto del gobierno como para agregar a más gente", explicó Marta Sánchez del Comedor "Tacita Solidaria" de Palpalá.
Contó que para cocinar un guiso gastan 1200 pesos para 86 platos, pero que para que alcance para todos tienen que buscar precio.
"Está todo carísimo, la carne, el pollo, el queso, subió todo, pero nos damos vuelta. Buscamos precio sobre todo de carne porque sino está bailando en la olla".
El comedor "Tacita Solidaria" funciona los lunes, martes y miércoles al mediodía y como merendero los lunes miércoles y viernes en la tarde en el barrio Antártida Argentina, calle estrecho San Carlos esq. Península Antártica. Para poder seguir funcionando solicitaron donaciones a la comunidad de alimentos no perecederos y productos de limpieza (Cel. 3884575756).
"Tuvimos una colaboración de una pareja, nos trajeron un poco de mercadería. Es la primera vez que nos vienen a donar", contó Marta.
A nivel nacional la tendencia es la misma, por la falta de trabajo en provincias como Santa Fe y Buenos Aires se triplicó la demanda de comida en los comedores.
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