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"Los hermanos sean unidos"

Los hermanos Barro viven un inicio de pretemporada único. Joaquín y Leandro, ambos defensores, son parte del plantel profesional de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Están a las órdenes del cuerpo técnico y hoy sueñan a lo grande.
  • “Los hermanos sean unidos…” es el inicio del poema narrativo del El Gaucho Martin Fierro, obra de José Hernández.
  • Así de sencilla puede ser la frase que retumba en la casa del lobo cada vez que dos hermanos futbolistas viven y respiran fútbol.
  • La historia de más hermanos que compartieron cancha en Barrio Luján.

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Los Barro vienen de una familia que tiene a este deporte como hábito de vida, de inferiores en Gimnasia y con ese sentido de pertenencia que necesita el club, ambos buscan forjar su destino a base de sacrificio.

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Joaquin (19 años de edad),
es el mayor de los hermanos que hoy dirige Cacho Sialle, es un pibe de la casa que tuvo la posibilidad de ser cedido a préstamo a Talleres de Córdoba en el 2018 y tras su paso por el torneo de reserva con el equipo de la T, alzó las valijas y volvió a Jujuy. Aquí lo esperaba el Gimnasia de “Popeye” Herrera, quien lo mantuvo dentro de su plantel profesional. El defensor central renovó en las últimas semanas un nuevo vínculo con el club hasta junio del 2022. El “flaco” Barro es una de las promesas en la que los dirigentes posan su mirada.

Leandro (17 años de edad), es el otro Barro; el “negro” fue promovido al plantel profesional por el departamento de fútbol del club. Desde novena división fue buscando su lugar de la mano de los entrenadores Marcelo Juárez y Sebastián Abraham, que lo utilizaban como marcador central, en tanto que el DT Cristian Anaya le vio características de volante central. Buena recuperación y marca férrea es su carta de presentación. En las últimas semanas recibió el llamado de Ramasco que lo convocaba para realizar el test de Covid, hecho lo que lo involucró directamente en los movimientos físicos con el plantel de Sialle.

Los Barro son una familia muy futbolera, el padre Diego “El Pata” tuvo un amplio recorrido por varios clubes de la liga jujeña (Zapla, Atl. Palpala, Lujan, Alto Jrs, Lavalle, forjando un nombre a base de goles. En tanto Pablo, el mayor de los hermanos, vistió los colores del gaucho los Perales, Lujan, Racing de Ojo de Agua (jugó con el Pata) y los representantes salteños de Mitre, Tabacal e YPF.

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Pero la historia de los hermanos en el césped del 23 de agosto lleva una data importante; ahí en ese campo arrancó el sueño de los Lobo; Mario, el máximo goleador de la historia de Gimnasia se llevaba todo los flashes, pero Luis de bajo perfil, fue quien hizo carrera recorriendo el lateral por derecha con su tradicional numero 4. Llegaron en el 85 y estuvieron juntos hasta el 87 cuando el goleador partió al rojo de Avellaneda y luego coincidieron en la temporada 91-92 y 97-98. Su apellido está grabado en el barrio Luján.

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Los González, otros hermanos de gran paso por Jujuy, nacidos en Güemes defendieron estos colores como pocos. Fabián fue el primero en llegar, el volante por ambos lados, se incorporó al lobo en el 89 proveniente de Talleres de Perico, mientras que “el Ale” lo hizo en el equipo del gran Marcial Acosta. Ahí coincidieron en los años 90-91 y 92 hasta que Fabián decidió cambiar de aire y se fue al Albo salteño y en su ausencia, el defensor se ganó el cariño de la gente que hoy lo deposita como unos de los ídolos del club. Por último, se rencontraron con esta camiseta en el año 95 al 97.

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Los hermanos más contemporáneos son los Casartelli, Carlos y Fernando; ambos llegaron provenientes de Mandiyú de Corrientes. El primero en pisar la provincia fue Charly, el delantero llegó al lobo en el 96 y esa temporada hasta el año 97 en primera división le valió para quedar en el recuerdo de los hincha. Su hermano Fernando, el defensor, arribó a la “Tacita de Plata” en el 97, compartiendo ese plantel de primera división que miraban todos y permaneciendo en Gimnasia hasta el 2003.

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La historia de los hermanos que comparten plantel es significativa en el lobo, no solo por ese lazo de sangre que une a una familia, sino que en algún momento la pasión es un sentimiento mutuo por los mismos colores, donde los Barro comienzan a fabricar su propio sueño.