Todos detrás de un sueño
Porque no todo es Amado Boudou y los fondos buitres ¡caramba! Porque necesitamos – al menos del futbol – una alegría para sentirnos más unidos que nunca, sin corrupción, sin inseguridad y tanto panorama incierto que.
Porque a lo mejor, vos comés mejor que yo (y no lo digo de endivia), o tenés mejor atención en una clínica privada, mientras yo me tengo que levantar bien en la madrugada para tener una atención en nuestro sempiterno hospital.
Yo sé que estoy “piantau”, como dice el tango, pero ni Freud me podría entender, porque el corazón castigado llegó al éxtasis después de 120 minutos viendo meter a Mascherano como si fuera “pipo”Rossi, “el rata” Rattin o “el tolo” Gallego, ¡Qué se yo! …
Mientras tenemos la esperanza de ver los destellos de Lionel Messi, que nos hace felices en grageas; está todavía por verse en su mejor dimensión. Es… ¿cómo decirles? Cabral o Baigorria… esperando un acto futbolístico heroico y memorial.
¡Mirá si nuestros gobernantes actuaran como lo hicieron estos muchachos! Imaginate un equipo defendiendo como Mascherano, cada interés que marque el futuro de nuestro país. Aunque debo ser justo, lo que más valió de verdad, fue “el jugar en equipo” y lo decimos porque en la política todos tiran para cualquier lado y nunca por el bien común.
Pero gracia a Dios -a pesar de la FIFA y la AFA- ¡esto es futbol ! Por eso es que todavía hay pibes que corren detrás de una pelota, mientras otros, ante la desidia gubernamental, se van detrás del paco.
A pesar que pasen los tiempos y nos droguen con exitonía o patrioterismo,yo continuo soñando con Amadeo Carrizo, “el loco” Gatti, Ubaldo Matildo Fillol o “chiquito” Romero, que fue Superman cuando el caudillo Mascherano lo miró fuerte a los ojos diciéndole : “Hoy te vas a convertir en héroe”.
Romero estruvo llamado a ser el ídolo de aquella jornada, por eso es que fue el Goycochea del Mundial, cuando hace un mes era más o menos Clemente, sin los brazos que Caloi nunca le dibujó.
Después de haber dejado exprimida a la “naranja mecánica “, me pasaron la película de aquella derrota en el 74 ante Holanda con el genial Cruyff en el mundial 74, la revancha en Argentina ganándoles para salir campeones y aquel maldito 2 a 1 adverso en el 98, en el mundial de Francia, con cabezazo del “burrito” Ortega incluido.
Yo no sé qué pasará, pero que estoy ilusionado como todos; eso es seguro. Porque en un país en el tuvimos de todas las desgracias, habidas y por haber, los sueños siguen siendo gratis, aunque las oportunidades cotizan a los mejores postores.
Ahora se viene Alemania, pero tampoco me subo al caballo, porque Alemania es parecido a la Holanda que dejamos atrás. Encima vienen de meterle 7 a 1 a los brasileños, que sufrieron un nuevo maracanazo en casa, y que de seguro, serán todos hinchas de Alemania, como ocurrió en México 86.
Futbolísticamente no hace falta decir más nada, ya que Alemania siempre será respetable por su eficacia; todo nos hace pensar que habrá que salir a la cancha con el mismo orden y la intensidad con laque se jugó ante los holandeses.
¿Apuestas? Ninguna; cábalas” las de siempre. Sólo pido que me dejen remontar el barrilete y que el hilo no se corte y si no es mucho pedir, que se remonte hacia lo más alto del cielo, que a hace mucho no tocamos.
Me quiero comunicar con el Papa Francisco telepáticamente, para que me ayude a llegar hasta los oídos de Dios.
Al fin y al cabo, si ganan nuestros muchachos, nos haremos los giles solamente por un “tiempito”. Una es ser campeones del mundo; en la vitrina todavía nos falta el mejor trofeo: ser el mejor país de esta tierra. Para eso nos faltan mucha cancha, juego limpio y una vuelta olímpica grande por la vida. No creo que mi generación lo llegue a ver, por eso solo me conformo con desear que al menos este domingo, nos dejen ser felices por un buen rato.
Alemania y Brasil versus Argentina. Vamos que se puede, porque somos argentinos y en medio de nuestro cambalache, va cayendo gente al baile, y entonces tendremos que entrar al Maracaná a bailar un tango, que sonará a chacarera en Santiago, a chamamé en el litoral, o a carnavalito en nuestras tierras, a pesar de todo y contra todos…
Un jujeño en Brasil