Guerra, Malvinas y futbol
La dictadura militar no daba para más; el golpe de Estado de 1976 quería llegar a su fin. Las manifestaciones gremiales y la avidez del pueblo argentino por votar y elegir un presidente democráticamente, era una latente necesidad.
Ante las manifestaciones populares, los militares tuvieron la infeliz idea de tirar una cortina de humo absurda, como fue declararle la guerra a Inglaterra para recuperar las Islas Malvinas. La estúpida ingenuidad de pensar que para ello se contaría con el apoyo de Chile y de los Estado Unidos, inmiscuidos entre las tiranías, fogoneando siempre cuestiones bélicas, fueron la base de una descabellada idea, mientras se desarrollaba en España el mundial de fútbol de 1982.
El objetivo, lograr la unión del país por ese temerario hecho, pretendiendo hacer olvidar a los desaparecidos por el golpe militar.
El Mundial de España y la pelota, también formaban parte del plan del efecto que se quería lograr. Mientras la selección de Menotti jugaba, miles de jovencitos morían en un campo de batalla.
La derrota contra Bélgica fue premonitoria de que algo no andaba bien en el alma de Argentina, pues un día después, se producía la rendición de nuestras tropas. Mientras, los militares nos engañaban a través de los medios periodísticos; profesionales y algún relator de fútbol nos hacían creer que estábamos ganando la guerra.
Toda una mentira que se distraía con las victorias ante Hungría y El Salvador, como para que el fútbol fuera el consuelo de aquella aventura bélica. La cancha pasaba a ser la guerra, pues se especulaba un posible choque entre los seleccionados de Argentina e Inglaterra, como si de suceder, ese hecho nos devolverían las Malvinas y a nuestros muchachos muertos.
Nada de ello ocurrió ya que ambos quedaron eliminados en segunda ronda. Argentina con los históricos del 78 y los juveniles Ramón Díaz y Diego Maradona. Diego se iba con la vergüenza de un planchazo a un brasileño, cayendo ante Brasil e Italia. Fin de la historia. Sólo quedaron algunas frases para reflexionar. El periodista ex combatiente, Marcelo Rosasco, decía mientras estaba en las trincheras: "Nuestros compañeros combatían, y nosotros entre tiro y tiro, alcanzamos a escuchar el gol de Bélgica e insultábamos por ir perdiendo".
Daniel Pasarella, capitán argentino, diecinueve años después dijo: "No debí jugar el Mundial 82. En Malvinas muchos chicos murieron y yo, como capitán, debí hacer algo, para que no entráramos a la cancha".
También el jugador Patricio Hernández se pronunció: "A los jugadores nos trataron como si no fuésemos hombres. Por eso queríamos sacar fuerzas de dónde sea, para darle una satisfacción a la gente. Pero cuando salí a la cancha sentí mucho frío. Lo humano superó a lo futbolístico...
Después no quedó nada, solo la importancia de no olvidar a nuestros héroes y decir: ¡Nunca más!
El Poeta del Fútbol

