Brasil 3 - Croacia 1: Voce abusou y choreó
¡Por fin el futbol! Lo de siempre, el clamor de la gente, la fachada casi totalmente amarilla, la salida de los equipos, el himno de ambos países y finalmente la pelota a rodar.
¡Qué comienzo del equipo Croata, por Dios! Primero fue un cabezazo de Olica muy cerca, hasta que a los 11¨del primer tiempo vino un centro a rastrón desde la izquierda del ataque visitante, cuando Marcelo de Brasil, se llevó puesta la pelota por delante en un “autogol” de no creer. Pensé en mis adentros: Carlos Alberto un lateral fabuloso del mundial 70, no cerraba así, ¿No le parece? o Roberto Carlos y Cafú...
Las caras de los “brazucas” nos traían reminiscencias de tanto hablar del mundial 50 ante los uruguayos, por lo desencantados y absortos que se veían. Obviamente que sabían que quedaba todo un trámite por delante; tampoco era para exagerar.
Croacia ganaba uno a cero, pese a que el local que quiso llevarse por delante desde el arranque a los europeos. ¡Durísimo! A pesar de que el técnico Felipe Escolari le pedía tranquilidad y paciencia a sus dirigido. A partir de ahí, Brasil fue con mucha actitud exponiéndose futbolísticamente aunque respondiendo al ruego de sus “torcedores”.
Sin embargo, aunque había partes sombrías en su funcionamiento defensivo, y tampoco había brillantez en su apostura futbolística, me restaba presenciar si los brasileños se enojarían dentro de la cancha y empezarían a mostrar todo su repertorio. Por eso el chubasco duró exactamente 18´, hasta que aparecería la figurita difícil del álbum local.
En ese momento el sol de la tarde iluminó los rostros expectantes de la afición y sobre todo brindó una calidez para el protagonista del empate.
Neymar, buscó el ángulo y resquicio para sacar un remate a rastrón y establecer el empate con más corazón que escrúpulos futbolísticos. Con el encuentro 1 a 1, era como rearmar las piezas del tablero y ver un reinicio del match.
Entonces la cautela invadió la práctica mentalidad de Croacia, mientras que Brasil entendía que tenía que ir por más, mientras “la leonera rugía” como decía el “mono” Gatica.
Mientras el balón pasaba de pié a pié en el arranque del segundo episodio, por parte de los dueños de casa, pensé seriamente que Croacia le entregaba la iniciativa a su rival, aunque por momentos parecía querer la tenencia de la pelota. Ustedes saben cómo es esto… si le entregás la bandeja a los brasileños, ellos te sirven a piacere”
Me provocó inquietud ya que – tomando en cuenta el reloj que marchaba – estaba viendo como estos “bobos croatas” (por no decir otra cosa) le cedían pelota y sobre todo campo al conjunto dirigido por Felipe Scolari, denunciando su falta de argumento y de audacia por parte un equipo ingenuo en el que sólo Modric sabía tutear a la pelota.
Nadie discute que Brasil iba mientras su contrincante no salía, tal vez temiendo lo peor. Pero llegaría la primera “canallada” (con perdón de mis amigos simpatizantes de Rosario Central), cuando Fred acusó un contacto que él mismo se encargó de sobreactuar. Penal, pitó el sinvergüenza japonés de apellido Nashimura y Neymar convirtió. En esas circunstancias, ningún chango de mi cuadra hubiese gritado por una cuestión de honor.
Después, el “ponja” anuló un gol de Croacia por una supuesta carga sobre el guardameta brasileño; ahí la terminó de “embarrar” el árbitro oriental. Por eso es que la victoria produjo un nauseabundo olor entre los neutrales, aunque disfrutado por las gargantas y los estómagos brasileños.
Después llegaría el tercer gol brasilero cuando arremetió Oscar y terminó terminó con una definición a lo “Romario” definiendo de puntín, como también lo hacía el “Mono” Siacia en Jujuy.
Estaba todo dicho, porque con ayuda y ante un rival al que le faltó más audacia para plantarse unos metros más adelante, Brasil ganó mostrando una muy extraña contundencia.
Sólo al último se regodeó con algunas jugaditas, pero dejando muchas dudas.
Así terminó mi primera jornada mundialista, habiendo visto el primer “caradurismo” de las puntuales acciones que le comentamos. Solo así podían haber ganado en su primera puesta en escena los locales.
hermano!
En jujeño en Brasil

