Talleres de Córdoba, la T del Barrio Jardín…
Mientras tanto los más grandes se toman un “Fernet” hablando de futbol. Entonces escucho a un viejo hincha, de esos que pisaron muchos tablones, hablando con otro un poco más joven.
El más veterano de le decía al otro, “Escucha negro: ‘Taiiieres es lo mas grande que hay’”. Y no te hablo cuando del Puerto de Buenos Aires, nos trajeron a través del Ferrocarril, el que sería para nosotros el memorable Ferrocarril Central Córdoba en donde los empleados pasaban sus horas pateando la pelota. Cuando más tarde pertenecíamos todos a la Federación Cordobesa de Fútbol, por que te estoy hablando de cuando inicialmente teníamos la camiseta de color morado y blanco a bastones. Te estoy hablando, sin equivocarme, del año 1914, temporada en la que ya existían los “innombrables”, o sea Belgrano de Barrio Alberdi… Te estoy contando lo que me narró mi viejo, quien afirmó que el partido duró solo cuatro minutos, por que el árbitro convalidó un gol viciado de nulidad, por lo que Talleres se retiró de la cancha, incluso renunciando mas tarde a la Liga Cordobesa.
Entre idas y venidas, siempre disputando nuestro prestigio con los “Celestes de Alberdi”, ya nos llamábamos “Club Atlético Talleres de Córdoba” y para entonces, nuestra camiseta era azul y blanca, a rayas verticales.
Después nos fuimos abriendo camino, con títulos a nivel local y hasta dándonos el gusto de vapulear al Boca del “Atómico” Boyé por 7 a 1, en ocasión del aniversario de nuestro club en el año 1944.
Mucho mas tarde, del 67 en adelante, con la creación de los Torneos Nacionales, Talleres empezó a “entreverarse” entre los más grandes del futbol argentino. Seguro que vos ya sabes el resto hermano…
El año 74 fue “grandioso” para nosotros los “albiazules”, ya que asumiría como presidente Don Amadeo Nuccetelli. Por eso, hizo el esfuerzo de traerlo al técnico Amadeo Labruna, quien ya era pretendido por River Plate.
Talleres ganó la instancia local de Córdoba, clasificando al Nacional de aquel año. En Talleres jugaban Quiroga, Comelles , Galván, Ártico, Ocaño, Ludueña, Rivadero, Taborda, Bravo, Bocanelli y Willington.
En el Nacional 1974 jugó inolvidables partidos, como aquel del 8 de septiembre con Altos Hornos Zapla de Jujuy, en cancha de Talleres, con victoria local 2 a 1, con goles de Francisco Rivadero, el empate de “Motoneta” Gómez para los jujeños y faltando poco, el definitivo de Daniel Willington para Talleres.
Luego en la revancha, diez días después, Talleres copó el estadio de Zapla, aunque los jujeños también acudieron en gran presentismo. En Palpalá todavía se duda, si ese fue el partido con gran mayor concurrencia en la historia de la ciudad. Ese día ganaron los jujeños, también de gran campaña, con gol de Pedro Confesor. Zapla también tenía un gran equipo.
En la temporada 76/77 llegaron a Talleres José Daniel Valencia y Antonio Rosas Alderete, provenientes de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. En ese Nacional, la “ T” cordobesa llegó a las instancias finales, empatando 1 a 1 con Independiente de Avellaneda, por lo que todo debía definirse en el partido de vuelta en Córdoba.
El partido revancha tuvo pasajes accidentados ya que Independiente sufrió algunas expulsiones de consideración, además de ir perdiendo 2 a 1. Pero faltando siete minutos para el final llegó el famoso gol de Bochini para empatar el encuentro. Con el 2 a 2, según la reglamentación que daba al gol de visitante calidad de “doble”, Independiente salió campeón, dejando a Talleres con las ganas.
Ese equipo “tallarín” jugaba con Guibaudo, Astudillo, Galván, Binello, Ocaño, Reinaldi, Ludueña, Valencia, Bocanelli, Bravo y Cherini. También integraban el plantel, Bordón, Syeyguil, Quiroga , Oviedo y Alderete.
Pero Talleres de Córdoba ilusionaría a toda una provincia invitado al campeonato de primera división de la AFA, gracias a su historia y grandes actuaciones.
Esta es la historia amigo, del querido “Taiiires “ de buen acento cordobés, con ese humor que podrás encontrar en las tribunas del estadio “La Boutique”, o en los cuentos del “Negro” Álvarez, “Cacho” Buenaventura, o Fernando Pailos.
Sin embargo, Talleres de Córdoba fue siempre un club en serio. No solo “La Cañada”, los “guasos” tomando un vino tinto, y las “chichises” dispuestas a bailar un cuartetazo.
Amigo mío, compañero de la noche, no solo somos de la tierra del humor cordobés, sino que hicimos feliz a la mitad mas uno de Córdoba.
El Poeta del Fútbol…