Futbol en verso

Se fue un amigo del “Lobo”: Alberto Alonso

Alberto Alonso, el querido “gallego”, viejo dirigente de Gimnasia se fue para siempre y Jujuy al Momento lo recuerda así.

¡Cómo no me voy a acordar de sus visitas por las tardes cuando los chicos éramos aspirantes a vestir la camiseta albiceleste!

Locos lindos como usted hubo algunos y de a poco se van extinguiendo. Me acuerdo de su hijo que  jugaba al arco en una división menor que yo. Yo le veía los ojitos claros cuando lo veía volar al rubio compañero, estirándose con su buzo celeste con la marca “Olimpia” que promocionaba Ubaldo Matildo Fillol.

Siempre supe que tu sueño era ver a tu hijo cuidar los palos del viejo y glorioso Gimnasia de Jujuy, pero en verdad, parte de tu vida fue el lobo jujeño.

¡Si habré “manyado” los “sandwichitos” que traías a los partidos de inferiores! No hacía falta, porque con solo verte los changos nos sentíamos acompañados.

No quiero faltarle a la memoria, pero recuerdo esas reuniones con la madre de Mario Lobo, “el sandwichero”, Don Torrente, Fredy Díaz y otros apodos y nombres que se van por estas lágrimas inevitables que se me escurren.

Usted señor Alonso, fue el mismo tipo que conocí alentándonos  en los partidos de inferiores; el que se mantuvo altivo en las peores tormentas del club. Dirigentes como usted eran los que ponían y no se llevaban nada.

¡El “gallego” Alonso! Qué personaje, dirigente de los de antes, los que dejaron una poción de su vida por compartirlo con alguien.

Dicen por ahí – a propósito de su partida – que llegó a perder una casa, por ser “un gallego tozudo” que se dejó enamorar por la “celeste y blanca”, a pesar de las recriminaciones de su esposa quién, en oportunidades le plantó bandera, para que no se  dejase llevar por ese berretín llamado Gimnasia y Esgrima.

Alberto Alonso y su “Crillón” de toda la vida… los sándwiches que degustaron los periodistas visitantes y también nosotros, porque vos eras generoso con los tuyos y con los visitantes.

Mi mano yo la extendí muchas veces para saludarte y para decirte en broma: ¡Alonsoooo, que apellido maestro! El mismo apellido que alguien hubiera coreado por ejemplo en la tribuna de River para alentar al Beto.

Usted siempre se reía con mis ocurrencias. Hasta nos enojábamos por discrepar con las condiciones actuales de nuestra misma pasión. Me acuerdo que usted se ponía colorado, tanto que daba miedo, porque – por mis adentros- pensaba, ¡este gallego explota en cualquier momento! Parecía el volcán Villarica, ahora que se puso de moda.

Yo sé que tu vida no solamente te la hizo llevadera Gimnasia y Esgrima de Jujuy, sino que le dio vuelta bruscamente a la veleta de tu existencia, justamente la ausencia de tu mujer quién te debe estar abrazándote en el reino de los cielos.

Creo que desde allí no fuiste el mismo. Por primera vez vi caer tus orejas de viejo lobo, tus garras apretaron menos, mientras tu corazón exigía respuestas ante ciertas incertidumbres.

Don Alberto Alonso, se despide el pibe al que usted convidó con un “sandwich”, el que se hizo joven para discutirle cara a cara lo que no le gustaba.

A pesar del rostro colorado de bronca, usted sabía  que nos unía un mismo sentimiento.

Ahora que dicen que se fue, pero yo lo estoy contemplando,, descansando ahí, esperando que despierte, como esperé a “mico” Sadir , el “caballo” Rivero, “Cinche” o el “loco” Checa.

Yo solo sé que creo en Dios y que por algo hizo las mejores tardes celestes de fondo con sus nubes blancas.

Gallego no te molesto más, te dejo tranquilo y con el recuerdo de esas luchas con los dirigentes con traza de peones y sin saco con corbata.

Alberto Alonso, amigo del fútbol, no le traje flores ni coronas; solamente algunas lágrimas
para agradecerle todo lo que me inspiró. Gimnasia y Esgrima te saluda con emoción…

El Poeta del Fútbol