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Otro “viejo lobo” se nos fue: Gerardo Antonio Villarreal murió a los 75 años

Este jugador, transformado en personaje, no escatimaba esfuerzo en los entrenamientos ni mucho menos en los partidos oficiales. Por eso se ponía enjundia en los ensayos o en los encuentros en serio. Gimnasia y Esgrima de Jujuy lo va a extrañar.

“Petizo”, “Chueco”, “Taimao” en el buen sentido, pero como buen entrerriano, “un yacaré “futbolísticamente hablando, para no dejar pasar a su presa. Claro, estamos hablando de otro período de  futbol, en el que sobrevivía el más guapo, en esos entreveros regionales que solo los viejos hinchas pueden recordar. Te hablamos a vos pibe, que lo llamas al cuadro de tus amores “El Capo del Norte”, sin saber que antes fueron los “Locos turcos de la platea techada”, “Los viejos lobos”, “La murguita”, La escopeta de doble caño” y seguramente los que vendrán…

Es que se fue al bosque celestial de los ídolos del Lobo, otro integrante de la “Vieja Guardia”: Gerardo Antonio Villareal, para los amigos, “El Chueco” que vino de Formosa , el que marcaba la punta derecha en las gloriosas épocas en la que jugaron tus amigos de la cancha y de la vida como “El arquerito de oro” Roque Segundo Escobar, Quevedo (en ese tiempo un pibe) “El Chueco” Ojeda, Hugo Conde, “El bocha” Senra o “El genio” Taritolay.

Fueron esos tiempos en el que Gimnasia estaba en las postrimerías de su llegada al primer Torneo Nacional de su historia, allá por 1970. Para entonces él ya no estaba, porque partió al fútbol boliviano para jugar no solo en el Bolívar, sino también en la selección boliviana, cómo deben estar recordando allá en el cielo junto al “Payaso” Álvarez de haber pisado ante Brasil el “Estadio Maracaná”.

Muchachos, que lean estas letras, por favor, porque antes que Gimnasia se convirtiera en un bastión futbolístico del norte del país, Gimnasia y Esgrima fue origen, pujanza, lucha y consagración para que ustedes hoy estén orgullosos.

Porque este jugador, transformado en personaje, no escatimaba esfuerzo en los entrenamientos ni mucho menos en los partidos oficiales. Por eso se ponía enjundia en los ensayos o en los encuentros en serio, entonces fue una época en la que muchos futbolistas que ahora llevan tatuajes o “peinados nuevos” dudo mucho que se  la hubieran “bancado”.

¡Eso sí! En esos tiempos no jugaba cualquiera, sino que había que saber jugar. En antaño la cosa era así ¡lástima que no hay videos! Tan solo testimonios de algún recorte o relatos de boca en boca. Como decía la gente de antes, sáquense el sombrero y que vuelen los pañuelos para rendirle homenaje a Gerardo “El Chueco” Villareal, al que vamos a extrañar como ese férreo marcador de punta que no solo te “atendía” en cualquier lateral, de baja estatura, pero de gran corazón.


El Poeta del Fútbol