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Murió "pika " un hincha del lobo de corazón...

Luego de la derrota de Gimnasia ante Aldosivi, en el triangular para ascender a primera, un hinca del club, falleció en circunstancias que se trata de esclarecer.

¡La pucha!, ¡no alcanzo a entender estos tiempos tan difíciles! Cómo tampoco entiendo la violencia, por más que hasta yo me haya cruzado en un mano  a mano leal, como era antes (en los tiempos de mi viejo) cuando nadie se metía y ganaba el que quedaba de pie y todo se terminaba con un apretón de manos.

Todavía - mucho menos - entiendo la muerte como el colofón triunfal de una reyerta entre los muchachos de ahora. No quiero tampoco hacer apología de la virulencia con la que los "malnacidos" de ahora creen dirimir con justicia sus estúpidas controversias.

Lo malo es que ni siquiera me consuela saber que el problema fue entre un par de bandos que dicen querer la misma casaca. ¡Una barbaridad! Antes los hinchas de un mismo club se cuidaban las espaldas entre sí, de modo que la amistad era una cosa sagrada y todos nos conocíamos.

¡Qué mundo cruel, que tamaña idiotez! y no solo lo digo por este amiguito del futbol que se nos fue, sino por otros que van sentando un precedente nefasto, dentro de nuestro futbol y fuera también.

La cuestión ya no es qué juventud le dejamos a este mundo, sino qué mundo le dejamos a esta juventud…

No voy a caer sobre lo común de estos tiempos; que la seguridad, que nuestros gobernantes, que los padres que dejaron de ser buenos padres para convertirse en padres buenos…

Hoy solo quería hablar de "pika", un chango como cualquiera de esos que juegan en los potreros y los domingos se van para cancha a ver su equipo favorito.

Estoy triste como cuando murieron "los ángeles del camión", aquellos hinchas de Talleres fallecidos en un accidente en la ruta rumbo a Jujuy. Me siento perturbado como cuando mataron a un simpatizante del club "El Chañi- La Viña"en un enfrentamiento fuera de La Tablada.

"Pika" era hijo de un personaje de estos tiempos de Gimnasia y Esgrima, el “chato" Lafuente, cuidador de las canchas de Papel Noa que utiliza para entrenar el lobo jujeño.

Un ser entrañable, querido por todos, uno de esos locos lindos que te brindan su amistad sin precio. Tal vez un día inconscientemente o presagiando este desenlace, escribió en un rapto de inspiración: “Estoy triste pero no vencido, estoy triste pero no acabado, estoy triste pero calmado, estoy triste pero trataré de estar alegre, estoy  triste pero no lo demostraré, estoy triste pero no los contagiaré, estoy triste  pero me la bancaré, estoy triste aunque a algunos no les importe mi tristeza, pero seguiré luchando por la familia”.

En esos momentos melancólicos el "loco" Lafuente, no comió vidrios y puso en claro que de poetas y de locos, todos tenemos un poco.

Su hijo, al que todos conocían con el apodo de "pika", yace en los brazos de quién perdona todo y es el juez de nuestro final. Solo duerme y despertará el día de ese juicio supremo.

Aunque me lloren y me quieran decir adiós, nos volveremos a ver, porque así  lo prometió entre la paz y la gloria.

El Poeta del Fútbol

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