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Murió “Alico” López, un general del deporte

Esos años ‘70 nunca quedarán en el olvido, porque “Alico” López era primero un señor, un caballero, un “General” vistiendo la casaca de Lavalle y – como se dijo- la del “Boca del básquet” (por la gran hinchada de Villa Castañeda) que los seguía a todos lados.

Sé fue de viaje un verdadero “General” del deporte jujeño. Mariano Moreno –llamada “La ciudad feliz”, bautizada así por un periodista de antaño- se quedó en silencio, como un respetuoso homenaje a un gran jugador de fútbol de Lavalle y de básquetbol, vistiendo la perpetua camiseta del Club Atlético Castañeda.

Esos años ‘70 nunca quedarán en el olvido, porque “Alico” López era primero un señor, un caballero, un “General” vistiendo la casaca de Lavalle y – como se dijo- la del “Boca del básquet” (por la gran hinchada de Villa Castañeda) que los seguía a todos lados.

Es que los hermanos López, “Pino”, ”El Bocha” y “Alico” hicieron historia en el barrio. Vale recordar que los tres jugaron al fútbol, con la “banda sagrada roja” de “Lavallito”, aunque “El Bocha” y “Alico” también gustaban de la emoción del básquetbol, más jugando para un Club tan popular enclavado al borde de la ciudad como Castañeda. Todavía la melancolía nos trae esa frase acuñada que alentaba al club que decía “Castañeda no se queda”.

Uno no sabe cómo comenzar a hablar de “Alico” López, si recordando sus “juntas” con sus compañeros de Lavalle, después de cada entrenamiento, con esa voz que nunca fue estentórea sino más bien intimista, porque “Alico” era un líder de bajo perfil y no necesitaba “boconear” a nadie.

Por eso el barrio lo llora, porque dejó su impronta de buen tipo, amigo y compañero. En Zapla (cuando lo transfirieron) siguió siendo igual, aún cuando esa transferencia lo benefició al club de sus amores, que más tarde creció más, cuando después un pibe llamado Celso “Trampolín” Fernández con su pase a Gimnasia, hicieron crecer ediliciamente a la institución.

¿Como jugador de futbol? Era un centrocampista interno que quitaba la pelota y entregaba de inmediato la pelota. Era la simpleza y la eficacia en persona, porque no era un jugador que imponía rudeza pero que tenía un temperamento moderado. Más en esos tiempos en el que el fútbol era rudo, pero bien jugado.¡Eso sí! De arriba era insuperable ya que la “saltabilidad” adquirida por jugar al básquet, le hacía ganar casi siempre en las pelotas aéreas.

De ello podrán hablar con más propiedad quienes lo rodearon en esos cuadros como “El Gringo” Ortiz, Valenzuela, Armella, “Chuta” Navarro, Benito Ríos, Rivero, Cardozo o Aguirre (compinche de “Alico”).

Tiempos en el que presidía el sempiterno presidente Líbero Bravo, quien nunca dejaba desamparado a ninguno de los jugadores más humildes diciéndoles por ejemplo: “Oiga, ¿qué le falta? ¿tiene zapatillas para entrenar? ¡Vaya a “Casa Jorge” o “La Coyita” y compre, que yo le pago!

“Alico” López… un jugador con su propio talento, respetuoso, callado, inteligente, limpio, líder en Castañeda cuando jugaba al básquetbol, como lo definió Juan Carlos Morales (uno de los mejores, sino el mejor basquetbolista de Jujuy), cuando él era un pibe y tenía que jugar en la temible cancha de Villa Castañeda en donde los equipos casi todos perdían, no sólo porque tenían un gran equipo y salían campeones, sino también porque esa hinchada metía miedo. Estilizado y alto, así lo recordaba Juan Carlos Morales, pero fundamentalmente como un ejemplo de persona, no alardeaba y siempre te aconsejaba. Es decir era un grande dentro y fuera de la cancha. Años de básquetbol en donde era de guapos, pero de buena calidad técnica.

“Alico” López, definitivamente dejó triste por un momento a “La ciudad feliz” de Mariano Moreno. Su desaparición física es solo eso, ya que en las retinas de los hinchas añejos seguirá viviendo para engrandecer su pequeña-gran leyenda.

Ahora los muchachos de la hinchada de General Lavalle y los que añoran Villa Castañeda, deberán tener en sus banderas y en sus espaldas, el peso de quienes hicieron grande a la banda roja de Moreno.

Los que te conocimos, te veremos parado y estoico en la mitad de la cancha de “Lavallito”, haciendo una finta en el viejo tinglado de Castañeda o simplemente sentado en la “Subidita” de la calle Guzmán charlando con tu señora. Como lo que fuiste, una gran persona y un ídolo del club Lavalle. Por eso “Alico” López: ¡Ordene mi general!

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