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Lanús campeón en Jujuy, con recuerdo y respeto

Manolo Ovejero, Oscar Daniel Quevedo y Gustavo Balvorín, entre otros jugadores que descollaron en el fútbol jujeño también tuvieron un paso por la entidad granate que se consagró como el campeón del fútbol argentino.

Aunque haya sido extraño que alguien haya festejado en Jujuy la consagración de Lanús en la tarde del domingo 29 de mayo del 2016 del futbol argentino, nuestras manos inquietas y nuestros recuerdos errantes, nos produjo un sentimiento de nostalgia y alegría por algunos conocidos del fútbol jujeño que llevaban a una ineludible evocación tras haber visto la apabullante victoria de Lanús ante San Lorenzo por 4 a 0. Es que verdaderamente fue el triunfo del fútbol, de “la nuestra”, jugado con una dinámica y verticalidad que nada debía envidiar a una Champions League con sus megaestrellas y multimillonarias pretensiones.

¡Pamplinas! Lanús fue un bólido futbolístico con Benítez, Almirón, Sand o Acosta como el combustible que incineró a su rival que terminó siendo un partenaire.

Pero claro, con tanto empacho de fútbol y disfrute, los futboleros nos alegrábamos porque algo de Lanús había en nuestra simpatía y en nuestro sentimiento como jujeño. Al menos así lo vivimos porque al haber tanto festejo “Granate” y de una fiesta para una institución que subió sus sueños desde los ascensos hasta afianzarse en primera hasta constituirse en una institución envidiablemente ejemplar, la mente nos llevó a la emoción de recordar con orgullo a los que tuvieron la suerte de pasar por el sur del gran Buenos Aires.

Cómo no recordar a Manolo Ovejero, ese arquerazo que nació en Gorriti y que –jugando para el seleccionado de la Liga Jujeña- tuvo la oportunidad de que River se lo llevara luego de aquel partido amistoso jugado en La Tablada.

Una vez allí –luego del furor que fue “La Máquina”- la figura de Amadeo Carrizo lo eclipsó pese a las tremendas condiciones del “Goalkeeper” jujeño.

Su historia con Lanús fue particular ya que fue factótum atajando para River en 1956 cuando su equipo perdía ante el local por uno a cero, pero con una magistral actuación de Ovejero evitó que el cuadro denominado “Los Globetrotters” ampliara la ventaja. Así River, en partido decisivo, lo daría vuelta ganando 2 a 1. Así Lanús solo terminó como subcampeón “culpa del jujeño Ovejero”.

Temporadas después Manolo sería guardameta “Granate” cumpliendo una destacada tarea según recuerdan los vitalicios del club del sur. Ovejero siempre recordaba con cariño no solo a River, sino también a Lanús en donde lo trataron con respeto y cordialidad.

El rápido vuelo taciturno convocaba en nuestra memoria al brillante goleador de Gimnasia y Esgrima de Jujuy Oscar Daniel Quevedo, quién también paseó su talento por el estadio de General Arias y Héctor Guidi, en donde se dio el lujo de jugar con los famosos “Albañiles”, Acosta y Silva apodados así por las inolvidables paredes que tiraban en la cancha. Ese fue su trampolín futbolístico como Gimnasia y Esgrima, para luego pasar al poderoso Peñarol de Uruguay y lanzarse al mundo.

Seguramente el “Doctor” Quevedo por la operación en las redes contrarias, se habrá deleitado por un club al que siempre le tuvo una estima especial.

Como los inquietos futboleros jujeños, Lanús fue del agrado de nuestro por el paso de jugadores conocidos y queridos que pasaron por allí. Hasta el contemporáneo “Ring-Ring” Gustavo Balvorín, un goleador en Gimnasia de Jujuy que no supo aprovechar la convocatoria de una de las entidades más prestigiosas de estos tiempos, quien de manera abrupta e incomprensible un día se fue del club “Granate” desaprovechando un paso interesante de un Lanús con proyección deportiva y seriedad institucional.

De todos modos, algunos como nosotros se habrían puesto contentos, en el caso del arquero Manolo Ovejero que habrá hecho fuerzas desde el cielo, Daniel Quevedo que dejó su marca por el Sur del conurbano bonaerense y por qué no también Balvorín, quién habrá pensado con arrepentimiento y reconocimiento, diciendo por sus adentros: “ Yo pasé también por allí”.

Será por ellos que nuestro corazoncito nos tiraba aquella tarde por Lanús, que terminó conquistando a los que todavía creemos en el fútbol del toque y la gambeta, en donde no todo es tacticismo sino también un espectáculo que disfruta la gente.

 

El Poeta del Fútbol

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