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La jugada más genial de Talleres de Perico

Usted pensará en alguna filigrana de Acuña o alguna genialidad de Aldo Villagra, por nombrar dos próceres de la casaca “aceite y grasa”.


Usted pensará que le hablamos de un desborde de “charaí” Martínez, de Gelmetti, del “chato” García, del “spedy” Gónzalez, de “gol de oro” Mora o de cualquier virtuoso que haya levantado iracundo de las tribunas  o de las plateas, al más  apasionado hincha del linaje “sangre azul”.  ¡Claro que estamos  hablando de Talleres de Perico caramba! Porque jugadas hay un montón en las retinas de los viejos hinchas y de los nuevos.

Hoy les quería hablar de la jugada más genial que vi en mi vida. ¡Mirá que yo estuve en las bravas, cuando salimos cuartos representando a Jujuy en Buenos Aires en la gloriosa década del 60! Como así también me salí mordiendo los labios  por algún partido ante Gimnasia o Zapla.

Les hablo de la jugada magistral, de la lucidez, la inteligencia, la gracia para pensar la maniobra más extraordinaria que se haya visto sobre este bendito suelo jujeño. De paso les dejo esta remembranza  que quedará para los  nuevos hinchas del “expreso periqueño”, como nos bautizó el periodista  Eduardo Balmoré, anunciando que desde la “Estación Perico” partían rumbo al Ramal  los  simpatizantes  del Club Atlético Talleres.

En aquel entonces Perico,  era un pueblo ya con estirpe, gracias  al Racing de la plaza, el equipo llamado Estación Perico. Por eso ya éramos futboleros  con identidad, hasta que nos  denominamos Talleres de Perico, a mucha honra.

Resulta que corrían los años 50 y el club se afiliaba a la Liga Jujeña de Futbol, pero sin participar en los campeonatos como marcaban los vetustos  reglamentos  de aquellos tiempos. Hasta que llegó el año 1958, un año revolucionario para nuestra gente, ya que nos agarró el “metejón” de jugar ante todos los clubes afiliados, como un club más…

Ocurría que existía en dicho estatuto un articulo casi invencible que marcaba  claramente que solo debían participar las entidades que no estuvieran a más de 30 kilómetros, lo que era un impedimento, porque Perico está a 40 kilómetros por la vieja ruta, yendo por la ciudad de El Carmen.

Es ahí donde  apareció la lucidez de uno de los dirigentes periqueños, cuando  el delegado Oscar Asmuzi, en esas noches de desvelos y elucubraciones, pensó la jugada magistral de la que narramos.

Es que la Liga Jujeña realmente no quería la participación de Talleres de Perico en los certámenes liguistas, por ello debía “gambetear” aquel impedimento. Porque Talleres ya era un expreso casi imparable.

La jugada grandiosa de Oscar Asmuzi fue solicitar a las autoridades de  Ferrocarriles Argentinos una certificación de la distancia de las vías desde Perico a San Slvador. La respuesta fue: 29 kilómetros con 600 metros, por lo que  por unos metros, Talleres podía participar de los torneo de la Liga Jujeña. ¡Eureka¡ la solución estaba a mano, por lo que esto fue planteado ante las autoridades liguistas que, pese al desagrado de los otros clubes, tuvo que reconocer y aprobar “La jugada genial” del representativo periqueño.

Como el estatuto no mencionaba el medio que se utilizaba para el kilometraje, Talleres protagonizaría una de las más  asombrosas anécdotas de nuestro futbol.

Una vez aprobado y ya participando al año siguiente, ascendió para nunca más descender. Porque descendieron en lo que va de la historia Zapla y Gimnasia, por ejemplo, con el agravante que a al “lobo jujeño”, Talleres una vez le ganó 10 a 1, cuando el capitán Osvaldo Senra pidió la suspensión del encuentro.

Pero volviendo a hablar del inteligente procedimiento de Talleres  para participar en los torneos liguistas, fue un golazo de Oscar Asmuzzi de taquito y al ángulo, para que Talleres gozara como lo merecía uno de los más grandes clubes de nuestro futbol.

El Poeta del Futbol