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En el Día del Médico, el futbol también los recuerda

El Poeta del Futbol quiere homenajear en su día, a los médicos que pusieron su ciencia y pasión al servicio del deporte.

Antes que nada, a propósito del día del médico, como un vagabundo de las historias de la vida y - sobre todo del futbol - quisiera llegar a los corazones y a las conciencias de los hombres de la medicina que más admiré por estar al lado de sus relatos que aún perduran en mi cabeza.

A veces endiosamos a Diego Armando Maradona, pero inevitablemente debemos asociar ese apellido, con el más grande médico que llevaba el mismo apellido: Esteban Laureano Maradona, por quien se conmemora cada 4 de Julio el Día del Médico Rural. El doctor Maradona dedicó su vida en los recónditos rincones de la provincia de Formosa, a asistir a los más pobres y a los indígenas.

Tu existencia fue una verdadera historia de vida, con todas las letras, que ojalá animen a muchos a leer y emocionarse con tu biografía.

Para colmo llegaste primero a nuestra tierra con el apellido Maradona, para ser doctor y curar vidas, mientras que "el Diego" futbolero llegó por estos tiempos para curar corazones con la pelota de futbol, para aliviar las penas de un país, que algunas veces giran por el esférico de un simple partido. Pero para mí el primer Maradona fuiste vos porque viviste y moriste en la pobreza, sin lauros ni cosas materiales, como  pretenden vivir los frívolos personajes de estos días.

En esta fecha en que los médicos celebran su día, no puedo olvidar la figura del Doctor René Favaloro, a quién en páginas anteriores bautizamos el Maradona del bypass, otro prohombre de la medicina, hincha de Gimnasia de la Plata, nacido en barrio "El mondongo". El mismo que esta argentina no supo valorar y que derivó en aquella trágica y abrupta despedida de este mundo.

Antes que los médicos incursionaran en el fútbol, para luego especializarse como  "médicos deportólogos", cada equipo de nuestro fútbol argentino supo tener en su plantel su respectivo especialista, como su masajista y hasta el aguatero de turno.

En el plantel de Gimnasia de Jujuy recordados siempre fueron los doctores Angueiras y Martiarena. El primero fue un médico al que se le atribuye una sabrosa anécdota. Resulta  que el médico del equipo, se sentó en el banco de suplentes y - luego de una noche de juerga - se quedó dormido durante un partido. Por lo que pasó el primer tiempo, el segundo y llegaba el pitazo final con la derrota de Gimnasia en su propia cancha. Los jugadores salían lentamente, cuando justo se despertó el doctor  Angueira, quién al ver las caras largas de los jugadores que se dirigían al vestuario, arengó a los jugadores diciendo, ¡no se preocupen muchachos que en segundo tiempo damos vuelta el resultado! Entonces un jugador le contestó, ¡pero qué dice doctor, si el partido ya terminó…!

En aquellos tiempos decían que el doctor Martiarena -el otro facultativo del club-  respondía ante cada consulta de los futbolistas sobre diferentes dolencias: “Tomate un Geniol , que se te  va a pasar pronto”. O como decía en todo caso el masajista Horacio Castillo de Gimnasia ( que no era un profesional pero que sabía un montón de los temas de Kinesiología  e incluso de medicina) cuando algún jugador se le acercaba y le pedía: Che Horacio, ¿no tenés algo para la cabeza? Sí, le decía Castillo, acá tengo una "gorra"...

Tampoco olvidamos al doctor Bergese , que llegó recibido de Córdoba, jugó al basquetbol en Gimnasia y también se desempeñó como médico del plantel. Todos ya le decían "tordo", y era un referente de aquellos buenos tiempos en la que operó y junto a Castillo recuperaban a los jugadores, hasta que llegaron los nuevos "sabiondos" que por haber estudiado creían saberlo todo...

Así también rendimos honor a los que pasaron por todos los clubes de la Liga Jujeña, muchas veces desinteresadamente y que tal vez aún lo siguen haciendo hasta nuestros días, aportando su granito de arena en favor de las humildes instituciones de nuestro futbol.

Nuestro recuerdo para el doctor Dalmacio Fiad, que fue un gran presidente liguista y para todos los médicos que jugaron al fútbol, enseñando que en este deporte como en otros, para llegar a ser un profesional en la vida, siempre hubo que tener "Mens sana, in  corpore sano"...

El Poeta del Fútbol

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