Futbol en verso

El cumpleaños de la “abuela” Juana

¡Qué andarás haciendo abuela por el paraíso!  Seguro que ya no sufrís más, porque estás en el cielo, pero como te conozco, sé que le estarás “metiendo púa” a Jesús, para que tu querido Gimnasia y Esgrima gane y vuelva a primera cuanto antes.

Nosotros, los hinchas del “Lobo jujeño”, no te olvidamos porque desde que éramos chicos, nos colgábamos de tu pollera para sentirnos seguros, ya que fuimos niños y nos habíamos escapado de nuestras casas, todo para seguir al equipo.  

¡Así que hoy estarías cumpliendo años…! ¿Se puede saber cuántos, o sos como Mirta Legrand que no revela nunca su edad? Está bien, porque a pesar de tu personalidad histriónica, con esa impronta de “madraza”, fuiste una dama. Madre de tus hijos criados en los colectivos de la hinchada que seguía a tu querido Gimnasia, aunque tuvieras que cambiar de turno en tu trabajo y llegar sobre la hora luego del mismo, marcando tarjeta. Ni don Mendoza, tu marido, fue tan cuidado como el club que elegiste como uno de tus grandes amores… Pero como él y tu toda tu familia compartían la misma pasión, jamás hubo reproches. Te imagino en la sede de la calle Lamadrid, en dónde estaba la pileta del club y en donde se comían las mejores empanadas.

Me hubiera gustado llevarme en mi afición de periodista, todas las imágenes de tu retina, los campeonatos, jugadores, goles, amigos y todo lo que pudiera haber recopilado de tu retentiva. A lo mejor hubiese visto esa murga “Dale Lobo” en los tablones de la cancha de la Liga; el lobo gigante hecho de lona de arpillera atado en una de las torres de la tribuna Santibañez, un abrazo entre Quebedo, agradeciéndole a Taritolay o a Siacia por esa pelota de gol.

No puedo dejar de viajar con vos en estos días en que los hinchas actuales no saben de tu vida. Agradezco a Dios, que un día te eligieron para cortar las cintas inaugurando la flamante tribuna preferencial. Ese día estabas radiante, con tu camiseta celeste y blanca a bastones; con tu gorrita rudimentaria pero sagrada del club; con esa gomera que te la colgabas en tu cuello como el talismán o la cábala distintiva.

Me acuerdo de todo abuela, hasta estaría escribiendo toda la tarde de tu vida y de todo lo que viví durante tu existencia. Fuiste la esposa de tu marido y de tu amado Gimnasia; fuiste la madre y compinche de tus hijos que aprendieron a hacer equilibrio sobre la marcha de los sesenta colectivos que viajaban rumbo a Santiago del Estero, Paraná o San Juan. Fuiste la abuela de todos los hinchas que te conocimos, mientras nos protegías, nos dabas de comer y nos llevabas como un ángel hacia la cancha.

Hoy estarías cumpliendo años… ¿seguro que no se podría decir cuántos años cumplirías? Mejor no saberlo, porque bastaría decir simplemente que fuiste un pedazo de historia del tablón que nunca muere. Solo me gustaría decirte ¡Feliz cumpleaños abuela Juana!, mandale saludos a todos los hinchas de los clubes del fútbol, con los que estarás festejando. Sobre todo dale un abrazo a “La Gorda Marta”, fanática de Zapla, porque el fútbol es único, como lo fuiste vos, en donde no caben peleas, sino más bien las ganas de volvernos a ver…

El Poeta del Futbol