Dos ángeles más en el cielo azul del “expreso”…
Nobleza obliga, debo ser justo en reconocer a todo nuestro pueblo ”azulejo”, como también a los demás hinchas de otros clubes con su conmovedor adhesión, dejando al costado esa rivalidad de nuestras veredas, que a veces nos llevan a cualquier absurdo.
Pero estamos de “capas caídas”, porque no logramos entender nuestras desgracias, como cuando se nos fueron “los ángeles del camión”, cuyo monumento se yergue en algún vagón de nuestra estación Perico.
Las heridas no cerraron, sin embargo adentrándonos al 2015, otro funesto suceso, volvió a cernirse sobre nuestro pueblo futbolero.
Nadie esperaba que dos almas profundamente de sangre azul, dejaran sus vidas en la ruta, esa ruta loca que nos lleva a nosotros, los hinchas a seguir nuestras divisas por donde sea que vayan.
Es que somos “el alma de los colores” como decía Discépolo cuando interpretaba “al hincha” en aquella película de 1951 que aún sentimos como la representación perfecta de lo que sentimos.
Pero el destino parece ser así, cuando “el barba” te manda a llamar vaya a saber porque motivo.
Ahora “los ángeles del camión”, tendrán nuevas compañías, como tantos que se fueron para hacer multitud en el firmamento de nuestro infinito nombre: Talleres De ciudad Perico.
Pero duele que el maldito azar se haya ensañado con nuestros pibes, para que ahora Enrique González con sus jóvenes veinte años y Sergio Muñoz con apenas dieciséis se tuvieran que ausentar tan pronto, mientras los otros muchachos quedaran maltrechos con el terror todavía en sus retinas.
Pero los periqueños somos sufridos como humildes y aceptaremos su voluntad, porque estoy seguro, él guardará sus descansos y su paz.
Ahora como nunca, seguiremos alentando, pidiéndole a cada jugador en los domingos transpire la camiseta, así como ahora nosotros derramamos nuestras lágrimas por dos hinchas más que se nos fueron; todo porque así dejamos nuestras vidas. Es nuestra manera de sentir y de vivir…
El Poeta del Fútbol