Diego Armando Maradona, a pedido de un amigo
A muchos seguidores de “futbol en verso” les atrae algunas historias en particular, más cuando se trata “del Diego”, el más grande futbolista que dio este planeta futbolero.
Apareció en escena en su adolescencia, luego de haberle metido aquel famoso “caño” al salteño Cabrera que jugaba para Talleres de Córdoba. Luego llegó su explosión, que todos tuvimos la oportunidad de ver por televisión con la camiseta de Argentinos Juniors, con esas jugadas geniales y con aquellos goles inolvidables a Hugo Orlando Gatti en cancha de Velez, cuando el “loco” dijo: ese “gordito” ¿a quién le va hacer goles ?... Humilló a Gatti y la hinchada de Boca lo ovacionó como se merecía.
En Jujuy apareció jugando contra Altos Hornos Zapla, haciendo desparramar al gran arquero Coronel. Todavía recordamos las tribunas abigarradas; cuando Maradona iba a disparar un tiro de esquina, el alambrado casi se venía abajo.
En cancha de Gimnasia con Zapla también de local) ocurría lo mismo; todas las miradas eran para él, para cada gesto, sobre todo cuando conducía la pelota con el empeine zurdo y sacando la lengua para un costado, como si fuera un “tic” futbolero.
Verlo gambetear a dos o a tres rivales era una cosa angustiosa para nosotros los jujeños y a la vez un deleite por esa técnica que más adelante se haría universal. La verdad es nos pusimos tristes cuando, previo al Mundial 78 de la Argentina, Cesar Luis Menotti lo desafectó del plantel definitivo junto a Bravo de Talleres y Botanizz de Unión.
En el 79 ni hablar… La rompió en el Mundial Juvenil de Japón, junto con Ramón Díaz, Escudero, Calderón, Barbas….
Ya en el 80, Boca lo quería y River también, pero Diego se dejó seducir por el pueblo “xeneise” y se fue para la Rivera.
En un partido amistoso que jugó en Jujuy, Diego empaló una pelota “haciendo jueguitos” mientras en las tribunas todos se volvían locos. Es que ese día llovía a cántaros y la gente esperaba algún “chiche” algo diferente, ya que el agua no dejaba hacer nada excepcional. Pero el Diego lo hizo, hasta que tuvo un trancazo con “trampolín Fernández”( guapo número cinco del lobo ) quién recibió un planchazo de Maradona y respondió con otro suelazo. “A trampolín” lo vinieron a apurar Mouzo, Ruggieri y compañía, pero el petiso jujeño se les paró con la ayuda de sus compañeros que llegaron para defenderlo. Después metería el empate del encuentro amistoso con golpe de cabeza, llevándose el aplauso de todos los jujeños,
Es que Diego no solo era un buen jugador, sino también que si te tenía poner un suelazo lo hacía, como demostró ante Batista, de Brasil, en el Mundial 82 de España.
El último recuerdo que tengo es que nos “agolpamos” en la puerta del vestuario visitante, que quedaba cerca de la tribuna sur. La verdad es que no me importó sacarme una foto con él, como lo hicieron mis compañeros alcanza pelotas en ese partido. ¿Saben por qué? Porque nunca me gustó sacarme una foto con los ídolos, pero fue para mí muy triste escuchar que Diego nos sacó “zumbando” de su vestuario, a varios chicos como yo, que le tocamos la puerta desesperados por conocerlo. Maradona, siendo muy jovencito, nos insultó y varios salimos corriendo de las inmediaciones del recinto. Por ahí yo lo comprendí cuando fui más grande, porque siempre se dijo: no fue fácil ser Diego Armando Maradona, sobre todo cuando vivió todo lo que le tocó vivir.
Lo cierto es que Maradona, saltó a la cancha y el público lo aplaudía a pesar de la lluvia y todo lo que eso incomodaba. Sin embargo Diego era otro, porque se sacaba fotos con mis compañeros, aunque yo no quería ni acercarme por lo que oí detrás de esa puerta gris del vestuario visitante.
Siempre fui así, cuando una cosa no me gustaba, no había caso con volver atrás. Sin embargo con los años me fui dando cuenta de muchas cosas, después de que se fue al Barcelona y al Napoli de Italia. Para entonces ya había conocido la droga y sobre todo, la enfermedad de la “exitoína” que él no supo soportar.
Años más tarde, con sus bemoles y vicisitudes, lo vi de regreso en la Argentina, luciendo la camiseta de Boca, con aquel “mechón” color amarillo en su cabeza, primero en la cancha de Vélez contra nuestro Gimnasia y Esgrima, y luego aquí en Jujuy, en donde nos enfrentaríamos en una conferencia de prensa.
Ese día le hice una pregunta que en otro momento lo hubiera incomodado, sin embargo Diego contestó con soltura y honestidad. Al finalizar su concepto, me “guiñó” un ojo. Eso me dejó tranquilo y tal vez borró esa mala imagen que me dio cuando yo era “alcanza pelotas” en la cancha de Gimnasia y lo vi siendo un pibe, regalando sus gambetas y arrancando los aplausos de la gente jujeña.
La verdad amigos, de Diego Armando Maradona se podrá decir un millón de cosas, porque como jugador fue y es indiscutible, pero como ser humano tal vez tendría que “bajar” nuevamente a la tierra a seguir aprendiendo algunas asignaturas que la solo la vida te puede enseñar, y que además solo Dios aprueba.
Diego para mí fue y seguirá siendo un maravilloso jugador de futbol; después, el mundo y esta vida le están sacando girones de una miseria humana que todos en el fondo tenemos. Como siempre, nadie se atreva a tirar la primera piedra, porque todos, pecadores o justos , fuimos felices con su futbol. ¿O no querido ????
Felices 54 Dieguito…
El Poeta del Futbol

