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Día del Animal: El fútbol y su parentesco con los animales

Cuando filosofaba en mi juventud en la soledad de un estadio, escudriñaba sobre lo que pretendía ser una afrenta al calificar como “Animal” al jugador reprobado del momento, a tal punto que lo de animal llegó a tener una tipificación animalesca más clara, cuando se pasó a gritar ¡Burro! al vilipendiado.

¡Animal! Sabíamos escuchar en el grito del desaforado hincha que retumbaba con el eco de la cancha, estampándose contra las tribunas y las murallas del icónico viejo estadio “La Tablada”. Es que era la réplica de algún fanático de su cuadro favorito, sea para el jugador contrincante o el suyo propio, como dirían los muchachos del tablón, ya que en este sentido, en la cancha nadie se salvaba de la reprobación ante el recurso nada ortodoxo de un “Patadón” primitivo del defensor, reventando el esférico a la tribuna o en el peor de los casos fuera del estadio- generalmente a la Avenida Santibañez- situación que aprovechaba algún atorrante para llevarse la pelota a su casa.

Esta circunstancia se podía repetir en el caso de un alevoso “suelazo” en contra del más habilidoso de la cancha, o cuando al más iluminado se le iba el balón por debajo de la suela, ni que hablar si el goleador que jugaba de “Ariete” marraba el gol más fácil de errarlo que de meterlo, que propaló algún relator haciendo popular la frase futbolera.

Eran épocas de un futbol duro de jugar que solo los geómetras le ponían lirismo al partido más bravo, denominados también de hacha y tiza.

De niño y luego de adolecente, me cansé de escuchar el mismo improperio al grito de ¡Animal! Si “El loco” Confesor de Zapla te operaba en alguna jugada, si el “Chino” Ríos de Gorriti te levantaba por el aire o Reviglio de Gimnasia la “Revoleaba” a cualquier parte. Podría dar un montón de prototipos del juego brusco, que podían tener respetables condiciones futbolísticas, pero que por ahí eran el modelo del “Antifutbol”. Igual a mi no solo me gustaban los que brillaban en la cancha, sino también de los que se hacían cargo de los partidos “Chivos”.

Por eso cuando filosofaba en mi juventud en la soledad de un estadio, escudriñaba sobre lo que pretendía ser una afrenta al calificar como “Animal” al jugador reprobado del momento, a tal punto que lo de animal llegó a tener una tipificación animalesca más clara, cuando se pasó a gritar ¡Burro! al vilipendiado.

Qué tendrían que ver (pensaba) los nobles animalitos de Dios para convertirse en ese viejo “Booling” nacida en alguna tarde de futbol y más el pobre burro, sinónimo del esfuerzo denodado para los campesinos y que transportó nada más y nada menos a nuestro señor Jesucristo en su entrada gloriosa a Jerusalén. Ni hablar si uno de nuestros más geniales jugadores que iba a dar Jujuy sería el querido “Burrito” Ortega.

Tampoco pretendía que al menos elegante de un partido de futbol lo llamaran ¡inepto, torpe, incapaz, incompetente, negado u obtuso!. Después de todo en la muchedumbre siempre le faltó un cacho de cultura como hubiese dicho Clemente.

La idea la tenía fija aún más en mi cabeza mientras miraba a “Toby”, mi perro fiel compañero también en las canchas. Porque esa era mi inquietud existencial  extraída del futbol, aunque, por otra parte, me ponía contento cuando los periodistas bautizaban con simpatía a algunos jugadores con apodos justamente de animales.

Habrá sido por eso que mi indignación fue menguando a través del tiempo…cosas de loco futbolero y amante de los animales. Cuestión que usted – amigo lector u escucha – entenderá porque de muy pibe estuve rodeado de mascotas, lloré cuando tuve que sepultar a algunos de ellos, sobre todo a “Toby”, mi perro que hoy 29 de Abril me seguirá cuidando desde el cielo.

Creo que finalmente debo aclarar, que cuando me llegó la hora de elegir mis estudios universitarios, no tuve dudas de abrazar mi profesión actual: si amigos, soy veterinario…Y no tengo vergüenza en contarles que en el día del animal, ornamento mi consultorio con mucho color y variada comida para ellos. Como también comparto “Sandwichitos” y gaseosas para los niños de mi barrio que son los invitados a la fiesta.

Por último, como hincha del futbol jujeño les dejo la ocurrente idea de armar un plantel para armar entre ellos un equipo con apodos de animales, con futbolistas de  ayer y también contemporáneos.
En el arco tendríamos un gran dilema con Manolo “OVEJERO” (de  Gorriti y suplente de Amadeo Carrizo en River Plate), “La Chancha” Coronel ( Zapla del 74),”El gato” Alvarez (Gimnasia del 75), “Cachorro” Manduca Gimnasia del 90)”El gato” Moreyra (Gimnasia 90/2000)”Anguila” Gutierrez( Ledesma ). En la defensa “La mula” González (Atlético Ledesma 80/90),”La mona” García ( Gimnasia del 75)”Lorito” Celoria ( Gimnasia 90)”Rata” Segura ( deportivo Lujan 80/90),”Pato” Espinoza (D.El Cruce 80/90) DE LEON (Cuyaya 80).En la mitad de  la cancha, “Tiburón” Taritolay, los hermanos Baca (Zapla 70/80/90), “Cata” Morales ( Gimnasia 70)”El pato” Ibañez (Gimnasia 90)”La gata” Castro (Cuyaya 80),”El rana” Valencia (Gimnasia 70)”El perro” González (Lavalle 60/70), “Ratita” Iriarte (Belgrano 40/50),”Pichicho” Colque (Talleres de Perico 60),”Cua Cua” Herrera ( Gorriti 60); delanteros “Toro” Raffo (Zapla 74),”El mono” Siacia (Gimnasia70)”Conejo” Gelmetti (Talleres de Perico 70/80) TORO (Cuyaya-Lavalle 80)Mario Humberto LOBO (Gimnasia 90/2000)”Pajarito” Conde (Gimnasia 60),”Pulga” Alderete (Gimnasia 70)” Conejo” Aldonate( Zapla 90/2000)”Pájaro” Juárez(Gimnasia 90/2000)” Topo” Cil (Ledesma 90), “Burrito” Ortega(Ledesma 90 y River Plate 2000). DT : La dupla Marcial “El Zorro” Acosta ( gimnasia ,talleres,Zapla futbol salteño) y “El piojo” Yudica (Zapla 74).

En fin, un modelito para armar de esta nutrida pléyade aunque seguramente la memoria traicionera no rememore otros personajes que llevaron la unción de algún señorial mote de animalito.
Y recuerden tenemos  mucho que aprender de ellos, porque los verdaderos animales andan sueltos en este mundo transformado en una jungla.
 

El poeta del fútbol