“Dante Panzeri, dinámica de una vida todavía para pensar”
Afortunadamente un loco amigo mío me sugirió, siendo un joven entusiasta del periodismo, más particularmente del fútbol, que tenía y debía leer su libro “Fútbol, dinámica de lo impensado”.
Por eso aproveché un viajecito a Buenos Aires, de esos que con esfuerzo hacemos los principiantes siguiendo la campaña de nuestro equipo provinciano. Una vez allá, en donde llegan las cosas primero, para luego de un tiempo prolongado recién aparecer por el interior de nuestro país, me jugué por la convicción de aquel amigo y por la certeza propia de que valía la pena resignar gran parte de escaso viático, para comprar ese libro que hablaba de la dinámica y de lo impensado que podía tener un juego tan lúdico como fascinante.
La crónica sencillamente dice que fue un crítico implacable de todo lo criticable, siempre con esa altura y la ética que lo caracterizó durante toda su existencia; que brilló e hizo brillar a la revista “El Gráfico”; que no se podía dejar de escuchar en el programa “Fútbol al centímetro”; que fue algo imperdible para la época junto al genial “Pepe” Peña, y al maestro Adolfo Pedernera. También cautivó la noche del domingo por canal 7. Una persona íntegra, definitivamente irrefutable por sus conceptos, alejado de los poderosos que manejaban algunos estamentos. Enemigo de la corrupción, un hombre controversial ante la táctica de la que se hablaba en aquel tiempo, reconocedor de las bondades que ofrecía la técnica del futbolista y un intrépido periodista que no tuvo miramientos al criticar el despilfarro de gastos para la realización del mundial Argentina 1978.
Sólo eso sería un preludio y breve síntesis de su vida, porque su vida fue un “Best seller”. Por eso me aferré a su libro como lo hice con la biblia. Porque algunos como yo, tuvimos que lidiar con verseros del futbol, con algunos pícaros que aprendieron malas mañas y con maniobras fraudulentas que se consumaron o que logramos llevar a la luz, lo que nos costó ser exiliados de los grupos que eligieron compartir la fiesta de pocos.
Futbolísticamente, siguiendo sus preceptos, me hice amigo de los pocos maestros que se fueron yendo, quienes creían en el jugador, los que planificaban de acuerdo a la capacidad de sus jugadores (algunos haciéndolos rendir un poco más de sus aptitudes), defendiendo el espectáculo sobre el negociado”. A veces tengo que escuchar que se dice: “realizó un partido inteligente”, cuando en el fondo el técnico es un reverendo ca… ¿se entiende no?
Si Dante Panzeri viviera seguramente se volvería a morir, de tanto negocio por sobre el juego en sí. Todo esto con la anuencia de los dirigentes que están invitados al baile, que se los premia con alguna entradita para ver los mundiales y que se hacen los tontos diciendo desconocer a los barra que promueven disturbios en la cancha.
Juntamente con los periodistas que -al igual que algunos futbolistas- se “vedetizaron” en este futbol prostituido. Colegas a los que los bauticé “periodistas botineros”, buscando hacer amistad con el jugador para “caretear”, tapando algunas miserias y exaltando cuando ese futbolista realiza una aceptable prestación. Chupamedias como solía decir el maestro Panzeri, que en vida se dio el gusto de morir de pie con sus ideas, a pesar de que sus pares iban cayendo.
Humildemente amigo, me siento enrolado en las filas del maestro Panzeri, porque a pesar de seguir amando esta profesión, las tristezas y alegrías continúan. Afortunadamente el maestro nos dejó dos libros para no olvidarlo jamás, “Gansterismo y corrupción en el deporte” y por supuesto “Futbol, dinámica de lo impensado”. Con estos dos textos quería recordarlo en el día de su desaparición física, además de llevarme a cada lugar y en cada momento, una de sus célebres frases: “Ni el amor ni el futbol son cursos. Son estados de ánimo…”
El Poeta del Futbol