Cuyaya campeón, el barrio está de fiesta
Qué loco está el futbol y qué provecho le sacó Cuyaya a este certamen, que lo llevó a lo más alto del podio una vez más.
Otra vuelta olímpica de "los bandeños" en el mítico estadio La Tablada, como si fueran los monstruos del ayer, cuando el "tunca" Carlés manejaba esa banda; el "tucumano" Robledo era más cinco que Ratín en Boca y picaban Alderete, y Saluzo, mientras los goles de cabeza los metía el "Negro" Arquiza.
Estoy situado en la tribuna Santibañez; vuelan los papelitos, las banderas son más grandes que en aquel entonces, como las bombas explotan sin registro alguno. La fiesta es total, como si estuviera en la década del 80 cuando la hinchada era bravía, cuando el barrio se preparaba para abrumar la "Catedral del futbol jujeño".
Pero salga quien salga, con la camiseta de la banda negra sobre la superficie blanca, será digno de ser "bandeño", de defender, cada cuadra, cada esquina y cada tierra que se desempolva, como "La república de Cuyaya", eso que los atorrantes y los caraduras de los barrios podrán entender.
Yo podría volver a nombrar a los muchachos de antes, quienes llenaron de futbol el norte de país. Carrillo, Almaraz, Martínez, Pereyra, Léon, Ayala, Monteserin, Castro, Vacaflor, Sarmiento y Zabala. Seguro que me estoy olvidando de otros nombres, pero la intención era recordarlos para que estos chicos de ahora sepan que detrás de ellos, Cuyaya es memoria de un futbol que nadie olvida.
El domingo 23 de noviembre de 2014, fue extraño para la cronología de "Cuyaya capeón", porque perdió frente al bravo Los Perales por 4 a 2. Sin embargo Cuyaya, pudo salir campeón por la quita de puntos en los escritorios de la Liga jujeña. En fin...Cuyaya campeón, porque salieron a la cancha Benítez, Arancibia, Pérez, Ortiz, Carrizo, Machaca, Aldana, Mercado, Estopinián, Gutiérrez, y Velázquez.
Cuyaya volvió a ser una familia a pesar de las buenas y las malas por las que tuvo que atravesar. Es que Cuyaya es así, una pasión y en el fondo, un dolor.
Cuyaya Campeón, como antes, como hace tiempo y como ahora. Por eso sus hinchas se metieron minutos antes de que terminara el partido, para llevarse algún recuerdo para, en definitiva, convertir en un pandemónium el campo de juego.
Todo se desbordó (es cierto) pero al ver ese puñado de locos, volví a ver a esos fenómenos, con las atajadas de Carrillo, los cruces del "moto" Martínez, los "balonazos" del tucumano Abregú, al "lucho" Martinez, "maní" Vacaflor, "el negro" Zabala, "La gata Castro" y tantos otros que hicieron felices a la hinchada de Cuyaya.
Por lo menos yo me abracé imaginariamente con Don "Pedrito Soria", el masajista de aquellos tiempos lindos, y sentí que Cardozo y "cianuro" L¨Argentier estaban presentes para rendirle culto a la casaca "bandeña".
Cuyaya campeón, como antes y como ahora. "El bandeño" sigue de pie; como dice la canción: “aunque ganes o pierdas, sigo siendo bandeño”, viejo Cuyaya querido...
El Poeta del Futbol

