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“Chi-Chi-Chi, le-le-le ¡Afuera España y Viva Chile!

¡Una cosa de locos! España último campeón y afuera de este mundial, mientras Chile se estremecía de Arica a Punta Arenas. Chile tocó el cielo del Maracaná con las dos manos y España desató su furia sin brújula y destino.

Como les comenté, estoy tranquilo en Belo Horizonte esperando por Argentina. Pero mientras tanto, nuevamente en el bar de la esquina junto al hotel en donde estoy esperando, comí comida chatarra para esperar los partidos de la jornada,

Primero fue ver un lindo partido entre Holanda y Australia, con el score 3 a 2 a favor de los holandeses, quienes habían tenido una gran presentación ante España. Sin embargo, la “naranja mecánica” tuvo que exprimirse para sacarle todo el jugo necesario, en procura de ganarle a los “canguros” australianos.

Fue así que la victoria les costó bastante –más de lo esperado– al elenco holandés, para superar a Australia , que fue un dignísimo rival ante los holandeses,

La verdad que en el bar, sin distinción de países entre los que nos encontrábamos casi todos, pudimos ratificar que Holanda seguiría por la buena senda en este mundial.

Claro que todos estábamos aguardando por el segundo partido del “fixture”, en el que compartíamos con unos hinchas de Argentina que casualmente habían llegado de Jujuy.

Por eso es que pagué yo la primera ronda de cervezas, de tanta grata casualidad.

En principio, los que estábamos ahí nos sorprendíamos en la previa con la invasión de hinchas chilenos llevándose de “prepo” el control, boleterías, y todo lo que pusiera por delante de los eufóricos seguidores de “la roja trasandina”. Solo para pasar de “garrón”.

Al final yo me preguntaba, ¿de qué corno nos sorprendíamos los argentinos, si nosotros hicimos lo mismo? ¿O no?

En fin, ahí estaban Chile (el equipo del argentino Sampaoli), ante España, cuya chance corría en serio. ¿La verdad? yo hacía fuerzas por Chile, ¿saben por qué? Porque hice grandes amigos cuando me fui a veranear a Iquique o a Antofagasta, ¿Acaso no te pasó a vos , fuera de las diferencias políticas o sociales, sobre todo cuando nos acordamos de Pinochet  y las guerra de Malvinas ante los ingleses?

Lo cierto es que aguardábamos por  el “tiki-taki” de España,  que fue el estilo fundacional del Barcelona y que volvíamos a esperar ese futbol notable del equipo hispano. Pero ya lo había anunciado el técnico Del Bosque, cuando dijo que iba a ser difícil ver nuevamente el futbol que distinguió al último campeón del mundo.

Sin embargo, Chile tuvo garra y fútbol –en ese orden– para empezar a  avizorar la hazaña del equipo chileno.

Fue Vargas quien movió el tablero cuando anotó el primer gol de “la roja” ante el asombro de España y todos los espectadores del  mundo. ¿Cómo?, ¡Sí, ganaba Chile! Pero incluso iba por más.

Los españoles estaban absortos, sin poder creer tanta audacia y, a la vez, de tanta vulnerabilidad manifiesta de un campeón que se estaba quedando afuera de la justa mundialista.

Ni hablar cuando alguien derramó el vaso de cerveza, causado por el segundo gol chileno.

Me dí cuenta, cuando el desaforado hincha trasandino gritó el según do gol de Aranguíz, exclamando: ¡Goooool huevón! ¿Cachai loco? 2 a 0 de Chile ante una España pálida e insípida.

Yo lo miré con indiferencia, aunque se me vino a la mente la imagen de un amigo, el profesor Luis Gallardo Osorio –quien  supo trabajar en Gimnasia de Jujuy y también en Zapla-, un maestro y amigo que está presente en el Mundial de Brasil 2014, con quien “chateamos” por Facebook.

Con el dos a cero, Chile tocaba el cielo del Maracaná con las dos manos, aunque España desataba su furia sin  brújula y destino.

¡Una cosa de locos! España último campeón y afuera de este mundial, mientras Chile se estremecía de Arica a Punta Arenas.

Aunque a usted le duela maestro, estremecía escuchar el grito del estadio cantando: ¡Vamos, vamos chilenos, que esta tarde tenemos que ganar!

Qué pena España, con tanta euforia y pesetas en consideración, que “chocó en penca” como decimos los jujeños en este mundial. Algo histórico  e impensado, que el equipo del argentino Sampaoli convirtió en leyenda.

La gente que estaba a mi alrededor festejaba, más que nada por ser “contras” de España, por lo que Chile usufructuó espiritualmente esta cuestión.

La verdad que, como argentino me alegré por los argentinos del cuerpo técnico y jugadores nacionalizados, como para comprobar que los “argentos” estamos en todas las hazañas.

Por eso, respetuosamente ante mi patria (mientras termino mi último salud  en el bar con un trago de cerveza), les canto: ¡CHI-CHI-CHI, LE-LE-LE! ¡VIVA CHILEEE!

El Poeta del Fútbol