Carlos Gardel, “nostalgias de tango y fútbol”
Primer campeonato mundial de 1930, celebrado en Uruguay, país que había hecho méritos en las olimpíadas europeas, en la década del ’20.
Todos dicen que "Carlitos" cada día canta mejor. Ese mito, que un día pasó a perpetuidad, tuvo una aparición curiosa un 11 de julio de 1930, cuando "el zorzal criollo", "el morocho del abasto", se apareció por la concentración argentina para amenizar la calma del mitin "albiceleste". Justamente 3 días antes del inicio del certamen ecuménico, ciertamente cruzando el charco, al fin y al cabo, quién mejor que él, que había sacado el tango del suburbio rioplatense.
Como buen compadre, no solo estuvo con los muchachos que iniciaron aquel Mundial con Bossio; De la Torre, Muttis; Suárez, Monti y Juan Evaristo; Perinetti, Varallo, Ferreyra, Cherro y Mario Evaristo (ese equipo que ganara en el debut 1 a 0 ante Francia), sino también compartió su canto con los uruguayos, una vez que cumplió con su selección compatriota. No vaya ser que argentinos y uruguayos volvieran a disputarse la concepción de Gardel, ya que ambos países se arrogaban el nacimiento de "Carlitos", en los dos lados del "charco".
Después diría la historia que Charles Romuald Gardes, en realidad nació en Toulousse, Francia un 11 de Diciembre de 1890. Pero volviendo a la evocación, ¡qué cosa más curiosa! Cómo habrá sido Gardel para todas las cosas, que hasta anticipó en aquel momento, que Uruguay y Argentina, serían los finalistas de la copa, tal cual ocurrió.
Pero su guitarra y acompañamiento, haciéndole la segunda, se escuchó en el recinto criollo y en el de los "charrúas", mientras lo admiraba embelesado Guillermo Stábile, el artillero argentino que se llevó ese palmarés, a falta de la copa que sería para esos muchachos de "La Celeste". Ya hablaremos oportunamente de aquellos uruguayos campeones, con Nasazzi, Scarone, Andrade, o Pedro Cea (aquellos que vencieron por 4 goles a 2 ).
Porque, será que las musas del fútbol nos llevan a esos momentos, en los que "Carlitos" le habrá dedicado a los nuestros " Mi Buenos Aires Querido", o a los uruguayos," El día que me quieras".
Lo cierto es que, ese día, en las concentraciones de los futuros finalistas de la primera Copa del Mundo, Gardel cantó para amenizar la reunión de aquellos "Players" que jugaban con una pelota de tiento, algunos jugando con boina, para no sufrir las heridas que pudieran recibir.
Imagínese, "el zorzal criollo", "el morocho del abasto", en una jornada en la que su voz, conmovió a una pelota de fútbol, como lo hicieran los “Cracks” desde Stábile en ese momento, después "el Charro" Moreno (más adelante aficionado al tango) o Don Alfredo Di Stéfano, que llevaba su Barracas natal en el alma.
Lo cierto, es que un 11 de julio de 1930, Gardel cantó para el mismo fútbol, con el que tanto también se lo asoció. Habrá sido uno de esos primeros días, cuando alguien por lo bajo susurró, Carlos Gardel: cada día canta mejor. Por último –nobleza obliga- Carlos Gardel era hincha de Racing igual que Perón, también por eso estaba y está clavado en el corazón celeste y blanco del gran pueblo racinguista. Eso fue Gardel… tango, fútbol y mito.