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Alejandro y Gastón González ¿la historia se repite?

Es extraño escuchar a un padre decir, soy feliz pero a la vez estoy preocupado, porque una cosa es haber jugado con esta camiseta, pero otra es ver a un hijo tratando de hacer su propio camino, con la impotencia de no poder ayudarlo, como cuando mi hermano Fabián me “Hacía la segunda” dentro de la cancha.

Palabras de un padre, que un día fue hijo de quienes apostaban a la buena estrella de alcanzar aquellos sueños de futbol.

La noticia fue que Gastón González, es conocido ya, como el hijo del “Ale” González, que dejó retazos de vida, sudando la celeste y blanca de Gimnasia y Esgrima.

La coincidencia, es no solo la de compartir un apellido, sino también la locura, a veces descontrolada, de sentir la casaca como si fuera una armadura medieval, con el cual se sale a la cancha a correr y a jugar, en la medida que el combate lo permita.

Gastón González tiene 20 años y ya fue citado un par de veces al plantel, como contra Puerto Madryn en el que sumó algunos minutos o como ante la triste derrota ante Los Andes, endonde hizo banco y tragó saliva, de pura ansiedad y rabia.

De todas maneras, el joven futbolista está aún obnubilado, “Flasheado” (como dirían los pibes de ahora) de haber posado alguna vez en una foto junto a su padre y como en un rápido viaje por el túnel del tiempo, decidiendo dedicarse al futbol, como su hermano Lucas que promete dar las “Hurras” en el Club Atlético Independiente de Avellaneda.

Evidentemente – de no ser por su hermanita Lara- la familia volvió a revolucionarse con los González que quieren triunfar en el hermoso, pero a veces ingrato futbol.

“El machaco”, como le decían a Alejandro González, por ahora no tiene la paz que sería ver a sus hijos con la solidez de un lugar ganado en este pasionario futbol. Sin embargo, sabe intrínsecamente que de una familia de diez hermanos, alguna almáciga alegría tiene que haber entre tanto trabajo y sacrificios. Porque el “Ale”, tuvo una infancia en la que nunca le faltó un jarro de mate, un pedazo de pan y sobre todo el permiso para ir a jugar a la pelota, luego de ir a trabajar al campo, en la cosecha del tabaco..

Pero volviendo a la vida de su hijo Gastón, la determinación de tirarse al ruedo, no fue fácil, ya que estuvo un tiempo en Buenos Aires y – como todo provinciano- empezó a extrañar el pueblo, los amigos y sobre todo los brazos de mamá Lizzy, forjadora de buenos hijos y personas.

Es que, según se dice, detrás de un gran hombre hay una gran mujer, será por ello que  su madre es consejera, manager y simplemente mamá. Ya bastante tuvo con la carrera de su incorregible marido, ídolo de Gimnasia de Jujuy y baluarte de una familia bien constituida. Acaso eso, haya sido el mejor campeonato ganado, en relación a los tres ascensos conseguidos con el club del cual fue jugador y sobre todo hincha.

Vaya  mixtura, de haber sido futbolista y ahora fervoroso simpatizante del “Lobo jujeño”. Algo que le podría jugar en contra, más cuando se tiene en su cuadro favorito al hijo de las entrañas de su madre y de la medula paternal.

Por delante, les queda a ambos algunas pruebas que probaran la fibra de los González, como su tío Fabián o el “Tanque” Alfredo González, primo- hermano de la familia.

Eso sí, no es por desilusionar a los hinchas actuales de Gimnasia, pero no deberían esperar ver un “Clon” de Alejandro González, ya que el ADN dice que Gastón, es un jugador distinto, primeramente porque juega en una posición diferente, ya que es media punta, nueve y medio si se quiere, con un físico más corpulento que su padre y el manejo atildado del esférico. Claro que, cuando al muchachito lo tocan malignamente, le salta “La chaveta” y le sale el indio que llevaba Alejandro y que lo hizo el pequeño gladiador de Gimnasia.

Para el colmo, en la casa de los González no hay prácticamente otro tema, que no sea el futbol. Y paradójicamente Gastón le implora a su padre, que por favor no opine  ni se meta en su incipiente carrera, para evitar que un día lo acusen de portación de apellido, como le sucedió al hijo de Mario Humberto Lobo (dicho sea de paso).

Mientras tanto, nadie le impide a Alejandro González sentirse feliz y orgulloso, de tener dos hijos jugadores de futbol, aunque duela un día cuando las vicisitudes aparezcan o los contratiempos arrecien.

Alejandro está contento, como cuando recuerda que aquellos tres ascensos, fueron para él como si fueran tres Copa Libertadores. En la intimidad suele decir que disfruta tener los hijos más voluntariosos y disciplinados, como él tal vez no lo fue.

Ojalá que se cumpla el deseo de ver a Gastón, como así también a Lucas, cumplir la promesa de seguir los pasos de su padre. Como ocurrió en el año 2000 y el “Ale” les prometió que un día iban a ascender y dar la vuelta olímpica los tres juntos, como finalmente sucedió.

Alejandro y Gastón González, padre e hijo, uno enjundioso, el otro talentoso, los dos con la camiseta que aman, como Alejandro, nacido en Guemes pero adoptado por Jujuy y su hijo bien jujeño y a mucha honra.

El interrogante queda flotando, meciéndose con el viento norte del mes de Junio. Alejandro y Gastón González ¿ la historia se repite?

A lo mejor cuando alguien abra este libro de nuestro futbol, tal vez la pregunta ya esté contestada…