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Alberto Olmedo, héroe de la risa y canalla por Central

Cada año que pasa sos como las jugadas y las gambetas de los máximos ídolos; como Gardel, que “cada día canta mejor”. Sí, porque cada actuación tuya, es como repetir la risotada, aunque la escena sea la misma.

Te fuiste hace veintiséis años, pero yo me siento morir de la risa cuando veo y escucho tus sketch que serán por siempre inmortales, con esos diálogos entre “Borges y Álvarez”, que terminaban de una forma desopilante, porque eras un “capo cómico”. Yo te reconocía como ídolo y un ángel que Dios nos mando para hacernos felices o menos tristes, en este mundo que cambia a pasaso agigantados.

¡Yo que sé! muchas cosas cambiaron y uno no logra entender aún qué “demonios” nos pasa.

Pero bueno, yo no cité estas palabras para hacer un análisis sociológico, sino para entender una época y un tiempo que no se detiene, trastornado como va. No quiero quedar como un demagogo, pero respeto a Newell’s, como recuerdo a Central por toda su académica trayectoria, por llamarse simplemente Rosario Central.

Sé de quién soy hincha soy y a qué provincia pertenezco, pero Central es como algo que se mete en la nariz, y que ninguna rinoscopia te podría probar.
Por siempre te entendí querido “negro” Olmedo, porque sé lo que es una mañana pensando en el partido que nos toca; porque se lo que es un asado degustado a “piacere” , mientras la familia o la banda planificaba ir al “Gigante de Arroyito”.

Nunca faltó alguien de mayor edad que nos charlaba en el camino, mientras “eludíamos” los controles. Pese al olor a vino tinto, uno se detenía emocionado por que esos viejos hinchas te contaban, como si fueran nuestros abuelos , lo que fue el gran Aldo Pedro Poy, el uruguayo Jorge Gonzáles, que murió en un “vagón “ de un tren en Retiro ( Capital Federal) Incluso me acuerdo cuando a González lo tuvieron que sacar al cabo de un primer tiempo en un partido amistoso ante Gimnasias de Jujuy, por que el “pulga” Alderete le estaba metiendo un baile bárbaro en la cancha del lobo jujeño.

Después Gramajo, los hermanos Killer, el “patón” Bauza, el “negro” Palma , “Chapulín” Cardetti o el “Chacho” Coudet y siempre la figura de Don Angel Tulio Zoff. Habría muchos nombres más que mencionar, pero la historia ya está escrita, por eso es que sólo vale esta referencia como para tomar la dimensión de la grandeza de “Los canallas de arroyito”.

Pero recordarte por un nuevo aniversario del día en que “agarraste las valijas y te fuiste de gira”, es volver a mirarte como  “Capitán Piluso” o como cuando hacías “No toca botón”, cuando te metías en la piel del manosanta o cuando Álvarez charlaba con Borges. Es recordarte cuando te pusiste la gorrita de Rosario Central (en el 87 ascendieron a la A sin frenos) y de algún modo, cuando sacaste la bandera de Newells Old Boys, fue un reconocimiento a esa ciudad de Rosario que tanto amaste.

Por eso en un nuevo aniversario no quería dejar de recordar tristemente cuando te fuiste al vacío por un balcón, luego de un exceso de “veneno blanco” que nos dejó sin tu figura y alegría.

Más bien te recuerdo en una mesa de café, como por ejemplo en el bar “El Cairo”, en dónde el “negro” Fontanarrosa solía darnos cátedra de la felicidad y de la vida.

Ese Rosario que parió a un revolucionario como el Che Guevara, o en donde en algún pub se escuchan los temas de Fito Paéz , como cuando en algún under sonaba el “pájaro” Gómez y su banda Vilma Palma e vampiros…

Es que Alberto Olmedo, el capocómico de nuestro humor argentino suena y sabe a todo, como la “palomita” de Aldo Poy, o un golazo de Mario Alberto Kempes.

A estos años de tu ausencia – siendo un admirador tuyo, un lector de Fantanarrosa, y un escucha bohemio de “Fito” Paéz, me apego a las letras que dicen “volar, volar, volar, volar”… ¿Cómo es Alberto volar al más allá???

El Poeta del Fútbol