Una “lenta” y colorida noche
La noche templada permitió que una multitud se llegara hasta el Parque San Martín, para participar de la fiesta. Familias enteras ocuparon desde temprano sus lugares al costado de la avenida, mientras que otros prefirieron la superficie del parque para comer, tomarse una gaseosa refrescante, escuchar un mensaje religioso o simplemente pasear.
Como siempre, los desfiles de carrozas son una verdadera fiesta en sí mismos y son un verdadero espectáculo, más para los jujeños que los tienen incorporados desde hace años.
La fiesta fue maravillosa pero se vio empañada en un punto y es necesario comentarlo. No se trata de una crítica mal intencionada, sino de una realidad que se podía palpar charlando con la gente presente. El desfile se hizo excesivamente lento y largo.
Como es sabido, la tormenta de viento que se abatió sobre nuestra ciudad hace una semana, hizo que se reprogramara el paso de las carrozas, ya que varias habían sido deterioradas y fue necesario tomar unos días más para hacer los arreglos correspondientes.
Por este motivo se decidió que todas las carrozas desfilen en la misma noche, en lugar de la tradicional división en grupos A y B. Fue así que más de cincuenta trabajos se exhibieron ante un público expectante, lo que hizo que el desfile se demorara más de lo normal.
A ello hay que agregar que las camionetas con los trolley que suministran la energía a las carrozas, tuvieron inconvenientes para llegar al parque cerrado, lo que demoró aún más las cosas. Así fue como en algunos momentos entre una carroza y otra se llegaron a apreciar no menos tres cuadras de distancia, ocasionando una nueva demora.
Es de esperar que para los próximos desfiles se puedan acortar los tiempos. Para esto será necesario que las carrozas aceleren su paso (cosa que fue pedida una y otra vez por los conductores del desfile) y que se eviten por todos los medios los largos baches.
Recién en la última media hora, se pudo apreciar el desfile de los vehículos con la lógica continuidad. Ya eran cerca de las tres de la mañana y quedaban muy pocas personas sobre la Avenida Córdoba.
Es sólo una crítica constructiva. Por respeto a la gente que está sentada durante horas y que al día siguiente tiene que trabajar. Pero fundamentalmente por respeto a los jóvenes que trabajaron meses para poder construir sus carrozas, que quieren mostrar orgullosos al público.
La de ayer fue una larga jornada y luego de horas de espera, los últimos colegios desfilaron sólo para las cámaras de televisión y el jurado, porque a las tres de la mañana, no quedaban ni las sillas. Una pena.