La deuda pública creció durante la gestión Morales
El gobierno negocia día a día la refinanciación de la deuda que mantiene el estado jujeño con el gobierno central en Buenos Aires.
Sin la ayuda del Ministerio de Hacienda de la Nación, la provincia no podría completar el pago a los 85 mil empleados públicos, ni mucho menos asistir a los comedores escolares, la entrega de alimentos a población vulnerable ni solventar los gastos corrientes que demanda el funcionamiento de la macro cefálica administración pública jujeña.
En consecuencia, mes a mes, el ministro de hacienda local, Carlos Sadir, junto al equipo económico que encabeza el propio gobernador, deben establecer negociaciones para refinanciar la abultada deuda que tiene Jujuy con el fisco nacional.
Las relaciones políticas con la Casa Rosada, lógicamente, juegan a favor de las arcas jujeñas.
Un informe que difundió el poder ejecutivo nacional en las últimas horas ubica a Jujuy como la segunda provincia más endeudada del país, con un stock de deuda que supera los 8 mil millones de pesos.
Según reconocen voceros del gobierno, de esa cifra, 7 mil millones se acumularon hasta 2015, con las sucesivas administraciones peronistas/kirchneristas en Jujuy. El resto fue contraído por la actual gestión.
El gobierno baraja distintas posibilidades para pilotear la gestión con esa presión.
En primer término, se muestra dócil ante los programas de desendeudamiento que impulsa el gobierno nacional, en los que el objetivo siempre es el mismo: caminar paulatinamente hacia el equilibrio fiscal, reduciendo el déficit en forma progresiva.
En Jujuy sin embargo, no se han hecho grandes anuncios apuntados a contener el gasto ni se han señalado con precisión cuáles han sido las áreas críticas a la hora de explicar el déficit.
Por otro lado, el gobierno apuesta a la llegada de inversiones.
Allí si se observan con mayor claridad hacia donde se han orientado las políticas que deberán redundar en la generación de recursos nuevos y puestos de trabajo: la energía solar, la producción de litio, la devolución definitiva al sector privado del Ingenio La Esperanza, la Minería, son los proyectos más notorios.
El oficialismo intenta destacar esta suerte de estrategia, más o menos visible, para controlar el histórico estancamiento de la economía provincial, que llevó a muchos a considerar a Jujuy como un estado inviable por sí mismo.
En ese cometido, recurren al contraste con el desempeño de la gestión encabezada por Eduardo Fellner, a quien acusan de sólo limitarse a gestionar recursos para pagar los sueldos, abandonando la posibilidad de caminar hacia la soberanía económica.