Jujuy | Finanzas públicas

Haquim: “El Estado no da más”

El vicegobernador de Jujuy insistió en que quienes buscan empleo en la provincia deben apuntar a encontrarlo en el sector privado por la saturación de la administración pública; sin embargo, la clase dirigente sigue sin dar muestras de austeridad en el gasto público.

El planteo no es nuevo, aunque mantiene su vigencia: la saturación de la administración pública, con sus 92 mil agentes desborda las finanzas públicas. 

Lo ratificó el vicegobernador de la provincia, Carlos Haquim, hace sólo tres días, durante los festejos oficiales por el 25 de mayo. 

“Sabemos que es el tiempo de la actividad privada, es el jujeño el que tiene que empezar a generar actividad económica, generar empleo, ese es el camino que elegimos, por es que nuestro gobernador, que es nuestro mejor embajador, sale a posicionar a Jujuy en el mundo”, afirmó Haquim en pleno desfile por la fecha patria. 

El mismo discurso suele escucharse en el gobernador y en los funcionarios relacionados con áreas de producción. 

Sin embargo, mientras los esfuerzos que viene desplegando la gestión de Morales para generar nuevos ejes productivos en la provincia todavía tendrán un proceso por delante antes de dar frutos, el gasto en la administración pública sigue sin dar señales concretas de austeridad. 

“Hay sectores donde el gasto es ineficiente, y estamos repasando ministerio por ministerio, para buscar donde podemos hacer recortes”, aseguró el ministro de hacienda, Carlos Sadir, durante la misma jornada en la que el vicegobernador habló de la saturación del estado. 

El discurso, en ese caso, no está acompañado de acciones concretas. El presidente Mauricio Macri, por ejemplo, le solicitó medidas específicas para reducir los gastos a su gabinete. El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey – con quien el oficialismo jujeño busca rivalizar – hizo lo propio. En Jujuy, el pedido de austeridad no bajó con anuncios o medidas sólidas. 

El nepotismo es otra tentación de los actuales funcionarios que no colabora con el discurso que enuncia el gobierno. Un repaso superficial por cada uno de los poderes del estado da cuenta de que la clase dirigente le pide a la población que apunte al sector privado pero reserva para sus hijos cargos en el estado. 

Todos coinciden en que el estado no da para más, aunque por ahora el discurso no se condice con las acciones concretas.