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Zapla alternó buenas y malas, pero salvó la categoría

Pasaron técnicos, jugadores, dirigentes, problemas económicos y muchas otras cuestiones que siguen surgiendo pero que se van solucionando, es por eso que hoy el “Merengue” puede trabajar con la conciencia tranquila sabiendo que se cumplió con el primer objetivo, "salvar la categoría".

Lejos quedó el arranque del torneo, aquella primera fase (partidos de ida) en donde Zapla solo pudo cosechar 5 puntos de 27 posibles (seis derrotas, dos empates y apenas un triunfo), cuestión que le terminó costando el puesto como entrenador a un histórico de la institución, Horacio Zingariello, que sólo tuvo la oportunidad de dirigir los primeros cuatro partidos y sumó dos puntos.

La levantada del “Merengue” llegaría en los partidos revanchas, a partir de la fecha N° 10, se consiguió una victoria importante en condición de visitante frente a San Jorge, que sirvió para darle otro ánimo al plantel, que no venía jugando bien.

En esta parte del campeonato, ya con la conducción del salteño Gustavo Módica, claramente se notó la levantada, se pudo salir de la zona más peligrosa, en la que a nadie quiere estar.

Los números reflejaron que se cosecharon 16 puntos (5 triunfos, 1 empate y 3 derrotas), finalizando la primera fase con 21 unidades, no se logró clasificar al tetra decagonal, pero si se consiguió encarar una fase reválida con mucha más tranquilidad.

Desde lo numérico, los palpaleños estaban bien, las respuestas empezaron a llegar dentro del campo de juego, pero claro, había un inconveniente, “lo económico”, que no dejaba trabajar con tranquilidad ni al cuerpo técnico ni a los jugadores que exigían los meses de sueldos que se les debía.

Los problemas se fueron acrecentando, llegaron a autoconvocarse para brindar una conferencia de prensa repudiando el mal manejo de los directivos, en donde se terminaron yendo jugadores y hasta el propio entrenador Gustavo Módica junto a su ayudante de campo, José Valdivieso y el preparador físico Pedro Ponce, además del referente del plantel, Carlos Medina.

El ámbito laboral no era el adecuado, tuvieron que intervenir los hinchas para colaborar y poder sanear parte de la deuda, teniendo en cuenta las amenazas de los profesionales del plantel, que habían anunciado que si no se solucionaba este inconveniente se iban a ir todos.

Mientras esto ocurría, el torneo continuaba su desarrollo, Zapla no se concentraba y viajaban el mismo día de los compromisos cuando les tocaba salir de Jujuy. Módica dirigió hasta la segunda fecha de la reválida, en total 15 partidos, de los cuales gano 7, perdió 6 y empató en dos oportunidades, 51% de efectividad.

Todo era un caos, el plantel se fue reduciendo y había que buscar quien se iba a hacer cargo del equipo, de acuerdo a la experiencia con Zingariello y Módica, se decidió no contratar a nadie que venga de afuera, se optó por lo local, por alguien que ya estuvo en su momento en el interinato frente a San Lorenzo de Alem y que está siempre que se lo solicita, por amor a la camiseta, Ángel Cerdán.

Cerdán no lo dudó ni un momento cuando lo llamaron, de inmediato se puso a trabajar para seguir sumando puntos, para zafar definitivamente del descenso, ese era el primer objetivo, la fe del entrenador siempre estuvo intacta, le tocó debutar con un empate frente a San Jorge en Tucumán, un partido con final caliente que se le escapó sobre el final.

El equipo fue mejorando, el ánimo era otro, se sabe que Ángel es una persona motivadora y que influye mucho desde lo anímico, jugadores que estaban marginados empezaron a surgir y a recuperar su nivel.

Por supuesto que como todos tuvo su traspié, en la dura derrota que consiguió de local frente al “Santo” catamarqueño y luego con Gimnasia de Concepción del Uruguay, pero rápidamente se pudo recuperar para seguir sumando puntos y ubicarlo al equipo en zona de clasificación, buscando el pasaporte a la tercera fase del Federal A, ilusionándose con pelear por el segundo ascenso a la B Nacional.

Hasta aquí, los números de Cerdán indican que dirigió 8 encuentros, ganó dos, empató dos y perdió también en dos oportunidades, una efectividad del 44,44%.

Así de esta manera llegó el siderúrgico a salvar la categoría, superando buenos y malos momentos, destacando el profesionalismo de todos los jugadores que defienden esta camiseta, ya que en ningún momento desviaron su objetivo a pesar de los problemas económicos por los cuales estaban atravesando.

De esta manera, hoy trabajan tranquilos con la frente en alto, pensando en el próximo compromiso frente a Textil Mandiyú el sábado 16.30 horas, encarando este partido con la misma convicción de siempre.